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Fagofobia, el miedo a tragar
La fagofobia es un trastorno psicológico que provoca un miedo irracional a atragantarse que impide al afectado comer, y puede causar desnutrición y aislamiento social y aumentar el riesgo de depresión. Aprende a superarlo.
Escrito por Leire Moneo, Periodista experta en alimentación

Causas de la fagofobia: por qué tener miedo a comer

Actualizado: 28 de noviembre de 2019

En algún momento de nuestra vida todos nos hemos podido llegar a atragantar al ingerir algún tipo de alimento o bebida, o incluso hemos tenido dificultades al tomar un medicamento que parece que no pasa por la garganta. Aunque no seamos conscientes, esta desagradable situación puede quedar grabada en nuestra memoria selectiva y, a la larga, provocar un trastorno de la ansiedad que podría incluir fagofobia.

Las causas de la aparición de fagofobia pueden ser físicas o psicológicas:

  • Causas físicas. “Esta patología es consecuencia de un problema psicológico. En pocas ocasiones aparece derivado de una enfermedad física que impida tragar con normalidad. Esto sólo ocurre en casos muy puntuales por la aparición de un tumor en la boca o en la garganta o después de una cirugía en esa zona, lo que dificulta la acción de tragar. En esos casos el miedo a comer suele estar justificado, pero se trata de algo pasajero”, explica Cristina Wood, doctora en Psicología, y especialista en trastornos de la ansiedad y el estrés en el Centro Área Humana de Madrid, que aconseja que ante los primeros síntomas de esta situación de dificultad al tragar, “primero siempre hay que descartar un problema físico, y por eso hay que acudir al otorrinolaringólogo, al dentista o al médico de Atención Primaria, para que realice una revisión de la zona”.
  • Causas psicológicas. El carácter psicológico de este trastorno es lo que marca la diferencia. “Habitualmente se ha pensado que existe una relación directa entre la fobia a tragar con el hecho de haber vivido un suceso traumático de atragantamiento, tras el cual se desarrolla el miedo a tragar y a atragantarse durante la ingesta”, apuntan los psiquiatras Maite de Lucas-Taracena, del hospital 12 de Octubre de Madrid, y Francisco Montañés-Rada, jefe de la Unidad de Psiquiatría de la Fundación Hospital Alcorcón y profesor de Psicobiología en la Universidad Complutense de Madrid.

A pesar de ello, añaden que, tras revisar la evidencia científica, han comprobado que en un elevado porcentaje de casos no se ha producido ninguna situación similar como antecedente, ni siquiera algún suceso que se pueda relacionar con sus temores, pues solo un 39% de los pacientes se había atragantado previamente con un alimento y había desarrollado posteriormente el miedo a tragar.

Haber presenciado un atragantamiento de alguna persona cercana o haber sufrido un percance con una medicación, son los otros dos argumentos más frecuentes que a largo plazo desencadenan la aparición de fagofobia. “En el resto de casos estudiados (43,9%) no había ningún antecedente de este tipo”.

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