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Prueba de Posse: test de oxitocina
La prueba de Posse o test de oxitocina no es una prueba habitual del embarazo, pero tu médico podría recomendártela para saber cuál será el efecto de las contracciones en el bebé durante el parto. Conoce cómo se hace.
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana

Cómo se realiza el test de Pose y qué indican sus resultados

Para realizar la prueba de Posse o test de oxitocina para conocer el nivel de tolerancia a las contracciones uterinas por parte del futuro bebé, se administra una dosis determinada de oxitocina sintética por vía intravenosa a la madre. Si bien la oxitocina es una hormona que el cuerpo de la mujer segrega de forma natural, y que es la responsable del inicio del trabajo de parto, en este caso se introduce de manera artificial y controlada en el organismo de la embarazada, para poder estudiar y valorar cómo reaccionará durante el parto el bebé.

La ginecóloga Sofía Fournier, autora de 'Voy a ser mamá. ¿Y ahora qué?' señala que de forma paralela a la administración de oxitocina se monitoriza el corazón del bebé de forma continua mediante un registro cardiotocográfico.

Tras la prueba se pueden obtener tres posibles resultados:

  • Resultado negativo: cuando la frecuencia cardíaca del bebé está entre los 120 y los 160 latidos por minuto, lo que supondría que su reacción a las contracciones es buena.
  • Resultado positivo: cuando en el patrón del registro cardiotocográfico se observa un descenso del ritmo cardíaco del bebé, durante o después de las contracciones, lo que sería entendido como “sufrimiento fetal”.
  • Resultado no concluyente: que no dejaría claro cuál es el efecto de las contracciones uterinas en el bebé. En este caso podría repetirse la prueba al día siguiente u optar por una técnica alternativa.

En cuanto a los efectos negativos o molestos de la prueba, Sofía Fournier señala que el test de Posse puede representar una prueba incómoda para la madre porque “las propias contracciones, muy similares a las que se producirán en el momento del parto, son incómodas”. Añade también que para el bebé sí puede suponer un “estrés excesivo”, sobre todo si este no es capaz de soportar las contracciones uterinas, que incluso podría derivar en un adelantamiento del parto, motivo por el cual esta prueba se realiza en pocos casos y solo en las últimas semanas de gestación.

Por último, la matrona Maribel Martín incide en que debería valorarse a fondo la relación riesgo-beneficio de la provocación artificial de las contracciones: “El test de oxitocina o de Posse supone, además de las molestias que la prueba pueda acarrear tanto para la madre, como para el bebé, un alto número de falsos positivos, por lo que debe analizarse muy bien si realmente es una prueba necesaria, o si es viable valorar controles alternativos”.

Actualizado: 8 de Octubre de 2018

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