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La placenta: funciones y problemas que la afectan
La placenta conecta a madre e hijo, encargándose de suministrar nutrientes y oxígeno al feto y evitando que le lleguen sustancias nocivas. Descubre cómo se forma y qué problemas pueden afectar su correcto funcionamiento.
Escrito por Caridad Ruiz, Periodista especializada en salud y nutrición

Problemas que pueden afectar a la placenta

Actualizado: 26 de noviembre de 2019

La placenta también puede estar defectuosa y no cumplir correctamente sus funciones, o presentar alteraciones en su implantación que provoquen complicaciones durante el embarazo o el parto, e inclusive tras el nacimiento del bebé, como ocurre cuando está excesivamente adherida a la pared uterina, un trastorno muy poco frecuente, pero que puede tener graves consecuencias para la salud de la madre.

Te explicamos los principales problemas que pueden afectar a este órgano:

  • Placenta previa, marginal u oclusiva Como explicaba el doctor José Luis Bartha Rasero, Jefe de Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario La Paz, de Madrid, lo normal es que la placenta se implante “en el tercio superior del útero, al fondo o en diferentes caras laterales, anterior o posterior”, y tras anclarse en la pared uterina no se mueva, aunque su localización vaya variando a medida que el útero crece. Así, a partir de la semana 16 de embarazo el especialista pueda determinar si está adecuadamente ubicada. Sin embargo, en ocasiones la implantación “se hace en el tercio inferior del útero y a veces cubre el cuello, bloqueando el canal cervical, el sitio natural por el que el bebé debería salir en caso de parto vaginal”, señala el Dr. Bartha. Es lo que se conoce como placenta previa, marginal u oclusiva, según si el taponamiento es total o parcial.

    En estos casos el parto suele ser por cesárea. “El riesgo de la placenta previa más importante es el sangrado durante la gestación y en el parto, o incluso inmediatamente después del mismo”, añade.

  • Desprendimiento de la placenta o abruptio placentae Cuando la placenta, por causas que aún se desconocen, se desprende de la pared uterina antes del nacimiento del bebé “es una situación muy grave, con alto riesgo de sufrimiento fetal”, afirma la doctora Edurne Mazarico, ginecóloga del Hospital Sant Joan de Déu, de Barcelona. “A veces es mínimo y solo causa una ligera irritación uterina, y no es necesario adelantar el parto”, afirma el doctor Bartha, pero en otras ocasiones el desprendimiento es casi total.

    Los síntomas de desprendimiento de placenta son hemorragia y dolor, “sentir una contracción muy fuerte”, explica la doctora Mazarico. Cuando ocurre se adelanta el parto porque está asociado a sufrimiento y mortalidad fetal, y puede poner en riesgo la vida de la madre.

  • Placenta envejecida

    Normalmente a partir de la 36ª semana de gestación la placenta es menos eficiente porque se empiezan a formar unos depósitos de calcio en los vasos sanguíneos, lo que impide que al bebé le lleguen nutrientes y el oxígeno, y que tampoco pueda encargarse del dióxido de carbono y otras sustancias de deshecho. Pero en ocasiones esto ocurre mucho antes de esa 36ª semana, dando lugar a lo que conoce como placenta envejecida.

    Gracias a la ecografía Doppler hoy es posible saber si la circulación sanguínea en la placenta es la adecuada y nutre al bebé

    Por suerte hoy se cuenta con la ecografía Doppler que permite estudiar “la circulación tanto desde el lado materno, como fetal, de las arterias uterinas y umbilicales”, explica el doctor Bartha, y actuar por tanto en consecuencia.

  • Placenta accreta Tras el nacimiento del bebé el parto aún no ha terminado. Poco después se produce el alumbramiento: el desprendimiento de la placenta y su expulsión. Pero en ocasiones la placenta no llega a despegarse porque está adherida a la pared muscular del útero. Este problema, que se denomina placenta accreta es una complicación muy grave del embarazo, porque puede provocar una peligrosa hemorragia. En estos casos, a menudo es necesario practicar una histerectomía, es decir, extirpar el útero con la placenta.

La placenta tras el alumbramiento

El parto no acaba con el nacimiento del bebé y el corte del cordón umbilical, sino que finaliza con el alumbramiento, que es la expulsión de la placenta. Es otro momento muy importante. Así, “la praxis correcta es que cuando se produce el alumbramiento siempre se revise la integridad de la placenta. Cuando ha sido un embarazo complicado por patología como un crecimiento intrauterino retardado (CIR) o preeclampsia la analizamos de manera más detallada”, afirma la ginecóloga Edurne Mazarico.

En el caso de que no esté íntegra, “se hace un alumbramiento manual para ayudar con la mano a extraer los restos, y en ocasiones se realiza un legrado con la ayuda de una ecografía externa”, añade la doctora Mazarico. Es una situación rara, pero cuando ocurre puede generar situaciones comprometidas para la salud de la madre, ya que hay más riesgo de hemorragia o infección.

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