Paloma Pérez Prieto

Odontopediatra especializada en niños, adolescentes y adultos con necesidades especiales
Los niños y adultos con discapacidades psíquicas y sensoriales necesitan una atención bucodental específica, afirma la odontopediatra Paloma Pérez Prieto, que nos explica cómo prevenir y tratar sus problemas bucodentales.
Paloma Pérez Prieto, odontopediatra experta en niños con discapacidad
“Algunas personas con discapacidad sensorial psíquica no expresan el dolor y por eso es importantísimo que acudan como mínimo dos veces al año a su dentista”
Escrito por: Caridad Ruiz

03/09/2020

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) dos terceras partes de la población con necesidades especiales no recibe atención bucodental, y la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) estima que cerca del 20% de los niños de tres años tiene alguna caries, y entre los cinco y los seis años casi el 31,15%. Además, el 75% de los menores de tres años jamás ha ido a una revisión odontológica. La odontopediatra Paloma Pérez Prieto se ha especializado en pacientes con síndrome de Down, parálisis cerebral, trastornos del espectro autista y otras discapacidades físicas, mentales o sensoriales, así como en bebés y niños, a los que trata en su clínica de Valencia. Paloma, que estudió odontología en la Universidad de Valencia y se especializó en odontopediatría en la Universidad de Boston y en el Franciscan Children’s, un hospital de referencia en Estados Unidos especializado en niños con problemas congénitos, fue la primera coordinadora del Centro de Parálisis Cerebral de la Cruz Roja en Valencia, y actualmente es la Directora Nacional del programa Special Smiles de Special Olympics, que fomenta la integración de las personas con una discapacidad intelectual a través del deporte, nos explica cómo prevenir y tratar las enfermedades bucodentales en estos pacientes tan especiales, para los que no duda en ponerse mascarillas que simulan la boca de un ratón, o hacerse una foto con ellos en el photocall bajo la leyenda “eres nuestro campeón dental”.


Las personas con discapacidad no siempre reciben la atención odontológica que necesitan. ¿Es un tipo de paciente olvidado en el que la salud dental queda relegada?

Es cierto, y hay que comprender que muchas veces la salud dental de estas personas tan maravillosas pasa a un segundo o último plano por muchos factores. Las barreras son numerosas. Las familias están desbordadas y, al final del día, cepillar los dientes puede que no sea una prioridad, o que no sea posible por falta de cooperación. En muchos casos sucede que el odontólogo al que acude el resto de los miembros de la familia quizás no se sienta seguro, o no sepa o no tenga los medios para tratar a personas con una discapacidad. A veces estas personas no se quejan en situaciones de dolor y las familias no saben que tienen un problema… Es complicadísimo.

Me preocupan las personas con una discapacidad psíquica y sin capacidad de cooperación, las que padecen enfermedades raras, o los niños con un trastorno del espectro autista

A mí personalmente me preocupan las personas con una discapacidad psíquica y sin capacidad de cooperación, aquellas más desamparadas por padecer enfermedades raras, o los niños con un trastorno del espectro autista. Hoy, en la mayoría de las universidades ya se enseña cómo tratar a pacientes especiales, pero para que un profesional se sienta verdaderamente cómodo tratándolos creo que hace falta experiencia y, desde luego, vocación.

¿Los problemas dentales son más prevalentes en las personas con discapacidad? ¿Qué problemas suelen ser más frecuentes en su caso?

Padecen caries, enfermedad periodontal, ausencias dentarias y maloclusiones. Como el cepillado dental y las limpiezas pueden ser difíciles o complicadas, hay una gran prevalencia de enfermedades de las encías. Los pacientes que no colaboran, en lugar de recibir tratamientos pulpares, como la endodoncia, terminan sufriendo un mayor número de extracciones que la población normal. Se les condena a ser edéntulos.

Mujer con síndrome de Down y con dolor de muelas

¿La higiene bucal en estos pacientes suele ser más deficiente y por eso se resiente su salud bucodental? 

Efectivamente, el cepillado dental puede ser muy complicado. La mayoría de los ciudadanos no se cepilla bien porque nadie les ha enseñado, y si encima la persona no comprende la importancia de cepillarse los dientes, o no se le ayuda, o no se sabe cómo auxiliarle, la higiene será muy deficiente y con el acúmulo de la placa bacteriana habrá enfermedad periodontal y pérdida de dientes. 

¿Para tratar a estos pacientes se necesita contar con unos medios especiales en la consulta? ¿Es necesaria la sedación siempre?

Lo primero que se necesita es vocación, paciencia y ternura. A veces hay que recurrir a la estabilización física para que no se hagan daño ellos mismos, ni a nadie del equipo dental, y en muchas ocasiones se recurre a sedaciones. Según el paciente y el tratamiento que requiera será una sedación mínima o moderada, que puede ser realizada por un odontopediatra correctamente formado, o pasar a una sedación profunda supervisada por un anestesista, o incluso una anestesia general

Las personas sin discapacidad sensorial o mental manifiestan el dolor de inmediato, pero eso no ocurre en muchos de estos pacientes especiales. Supongo que eso juega en su contra. 

No expresan el dolor, no se quejan, por eso es importantísimo que acudan como mínimo dos veces al año a su dentista. Así se pueden evitar situaciones de dolor y, sobre todo, que pierdan dientes.  

¿Se utilizan técnicas de distracción y psicológicas con ellos? 

En odontopediatría trabajamos con técnicas de guía de la conducta que sobre todo se basan en la comunicación. Algunas de las técnicas están diseñadas para que no se den comportamientos no deseados, pero personalmente solo utilizo las que se apoyan en la comunicación y el refuerzo positivo. Después están las técnicas avanzadas de sedación. Todas tienen su indicación y todas son útiles. 

La prevención de los problemas bucodentales es desde luego siempre lo mejor, pero ¿se practica habitualmente en estos pacientes? 

Sería genial que el pediatra sea el primero en decir a los padres que al cumplir el primer año de edad el bebé debe tener lugar su primera revisión dental y que se establezca “El hogar dental”. En los primeros años se establecen las bases preventivas para no tener caries y el odontopediatra puede dar mucha información preventiva que los padres desconocen, inclusive acabar con los falsos mitos de que “las caries de los dientes de leche no se tienen que arreglar”.

El pediatra debe ser quien le diga a los padres que el bebé al cumplir un año debe pasar su primera revisión dental

Los niños con necesidades especiales y sus familias ya tienen una sobrecarga brutal, a la que no necesitan añadir patología dental que puede prevenirse perfectamente.

¿Qué te llevó a tratar a personas con discapacidad?

Creo que en la vida hay muchas cosas que no son casualidades. Cuando llegué a Boston podría haber ido a Harvard y allí habría tratado a niños con enfermedad oncológica, pero no, estudié en la Universidad de Boston y en el hospital Franciscan Children’s, que es una referencia para niños con problemas congénitos. Allí tenía un día a la semana quirófano, y mi primer paciente fue un enfermo con una discapacidad muy importante. Mi primera reacción fue de rechazo, lo reconozco. Tenía la boca en muy malas condiciones, sucia, con muy mal olor. Pero en ese momento, recordé a Javier, un hermano mío que falleció recién nacido por una parálisis cerebral, y pensé que de haber vivido me hubiese gustado que un médico le hubiesen tratado. Entonces me armé de valor y empecé a operar.

Los niños con necesidades especiales y sus familias ya tienen una sobrecarga brutal y la patología dental puede prevenirse perfectamente

A partir de entonces, en Boston hacía horas extras o me quedaba en guardias que no eran obligatorias para aprender con estos pacientes especiales. Pero no quiero que la gente piense que es algo guay; tratarlos es muy duro.

La visita al odontopediatra: cómo evitar los miedos infantiles

¿Cuál es la clave para que el niño vea la consulta y la silla del dentista como algo bueno y no como un 'potro de tortura'? 

Yo siempre me he propuesto que el niño viva su primera visita como una aventura dental. Hay que crear un ambiente de alegría y cariño, adaptado a la infancia. Si además refuerzas positivamente sus pequeños logros, como lavarse los dientes cada vez mejor, cuidar su salud dental será una parte más de su vida. 

¿La primera impresión que el niño tiene de ti marca el resto de las consultas?

Sin duda, pero en las siguientes visitas me esfuerzo en que me conozcan cada vez más, igual que yo les voy conociendo a ellos, creando una amistad. Aunque siempre tienen que estar claros los roles del doctor y del paciente, se puede ser una querida amiga, con confianza y sin mentirles, adaptando nuestro vocabulario y nuestras acciones a su edad.

Lo que más me gusta de mi trabajo es que a pesar de los años cada vez me gustan y quiero más a los niños. La infancia es nuestro mayor tesoro como sociedad. 

¿Qué técnicas empleas con los niños para quitarles ese miedo? 

Hay que explicarles todo antes, e incluso enseñárselo. Hay que reforzar positivamente cada paso que dan, cada gesto de colaboración, cada logro… Que te abran la boca ya es un mérito y que la mantengan abierta es extraordinario. No hay que mentirles, pero nunca les digo ‘te voy a pinchar’ o ‘te voy a quitar un diente’. ¿A quien le gusta esto? Se emplea un lenguaje de fantasía y acomodado a la edad del niño.

No hay que mentirles, pero nunca les digo ‘te voy a pinchar’ o ‘te voy a quitar un diente’, sino que empleo un lenguaje de fantasía y acomodado a la edad del niño

Aparte de eso, personalmente, me hago fotos divertidas con ellos, o bailamos, o les cuento cuentos, canciones, intento hacerles reír, distraerles en los momentos más difíciles y felicitarles y, si me dejan, ¡me los como a besos! 

¿Cómo influye la actitud de los padres y el resto de adultos que rodean al niño en su miedo al dentista?

Normalmente, cuando un niño tiene mucho miedo o ansiedad frente al odontólogo es porque ha tenido experiencias negativas, o porque sus propios padres las han tenido, y los niños son todo menos tontos y se percatan y empiezan a sentir temor ellos también. La forma de hablarles es muy importante. Hay padres maravillosos que nos ayudan en todo momento con una actitud positiva, y los hay que no colaboran nada.

Nos aseguramos de que los niños no tengan dolor, pero muchos lloran por ansiedad y porque sencillamente preferirían no estar en el sillón dental. Y tú estás luchando para buscar el apoyo del niño diciéndole “en un minuto acabamos”, “no duele nada, es solo ruido cariño”, “no tengas miedo”…, pero la madre a su lado le insiste: “te duele, ¿verdad?”.

¿Eres partidaria de que pasen los padres a la consulta acompañando a los niños? 

No me importa que entren. Para muchos niños es la pieza del puzle que hace que depositen su confianza en nosotros y, si van a ayudarme, es preferible que acompañen al niño. Pero aquellos padres que me contradicen, o quieren imponer cómo desean que hagamos un tratamiento, no son de ayuda. Durante mi trabajo mi atención ha de centrarse en el niño y no puedo estar hablando con los padres. Eso deben entenderlo. Y cuando los niños quieren entrar solos también debe respetarse. Muchos tratamientos son más ágiles en este sentido y, por tanto, el pequeño sale beneficiado.

Niño con síndrome de Down en el dentista

Tener a un peque sentado durante un largo periodo de tiempo quieto y sin moverse es complicado. ¿Cómo lo haces? ¿Usas siempre la sedación, o solo en determinados casos? 

Es complicadísimo. Para tratamientos complejos o potencialmente generadores de ansiedad y miedo dental, por supuesto que recomiendo una sedación mínima. No tiene efectos secundarios si no existen contraindicaciones, y por su seguridad y por ser inocua es precisamente recomendada por las academias de odontopediatría. Es una forma muy humana de trabajar. Pero, por supuesto, no es necesario para todos los tratamientos ni para todos los niños. 

¿Qué tipo de sedación se puede realizar con niños en la consulta? ¿Es una anestesia general, o es otra técnica? ¿En qué consiste?

La sedación con óxido nitroso y oxígeno es una combinación muy segura. Mucho más segura que administrar pastillas. Si das una medicación vía oral a un niño, cuando se marcha se encuentra aún bajo los efectos de esos fármacos. En cambio, si trabajas con gases inhalatorios se va en perfectas condiciones, incluso, si es el caso, se pueden ir directos a una clase de kárate.

Si este tipo de sedación no es suficiente, normalmente hay que recurrir a una sedación más profunda supervisada por un anestesista. La seguridad de los niños ha de ser prioritaria siempre. 

Cómo cuidar la salud dental de los niños

¿Cuándo hay que acudir por primera vez con el niño a la consulta del odontopediatra? ¿Hay que ir aunque el pequeño no tenga ningún síntoma de problemas bucodentales? 

Quiero ver a todos los niños cuando cumplen su primer año de edad. Antes recomendábamos a los tres años, pero hoy sabemos que para muchos ya es muy tarde. La caries de aparición temprana afecta a muchos bebés y menores de cinco años, y los padres no saben reconocerla. Es una forma de caries extremadamente rápida y muy agresiva. Veo bocas destrozadas y nadie había informado a los padres, o les habían dicho que no pasaba nada porque eran dientes de leche; o les hacían fluorizaciones, pero no les trataban las caries. En definitiva, en cuanto aparece el primer diente hay que hacer la primera visita al odontopediatra. 

Existe la creencia de que como los dientes de leche se van a caer, no hay que preocuparse por ellos. ¿Por qué es un error? 

Si de pequeño tuviste caries y no te las arreglaron, tendrás caries siempre. La caries es una enfermedad infecciosa multifactorial. Por ejemplo, nadie debe chupar el chupete de un niño cuando se cae al suelo. Si la mamá lo limpia con su propia saliva le transmite sus estreptococos y lactobacilos, las bacterias que participan en la caries.

“Las consecuencias de no tratar las caries infantiles llegan a ser muy graves: dolor, infección, masticar mal, dormir mal, bajo rendimiento escolar…”

Las consecuencias de no tratar las caries llegan a ser muy graves: dolor, infección, masticar mal, dormir mal, bajo rendimiento escolar... Que nadie se escandalice, pero ha habido muertes por caries no tratadas. En cambio, el niño con caries que recibe tratamiento será un adulto con muchas posibilidades de no padecerlas, porque se corrige un proceso infeccioso y muchos hábitos nocivos para la salud bucodental. 

¿Cuándo deben empezar los niños a practicar la higiene dental? ¿Es necesario que siempre esté supervisada por los padres? ¿Es mejor supervisar, o directamente que sea los padres los que cepillen los dientes de sus hijos?

Hay que practicar esa higiene bucal desde la erupción del primer diente, igual que peinamos a nuestros hijos desde que tienen un pelo. Sinceramente, la mayoría de los adultos no se lava bien los dientes porque ¡es muy difícil! Los niños no llegan hasta atrás del todo, no se cepillan el tiempo suficiente y tienen una técnica irregular… así que sí, hay que supervisarles. Aunque se cepillen solos más adelante, es trabajo de los padres ayudarles y asegurarnos de que lo hacen bien.

La caries de aparición temprana afecta a muchos bebés y menores de cinco años, y los padres no saben reconocerla

Yo recomiendo crear un ambiente feliz y de juego a la hora del cepillado. Tenemos una canción para enseñarles que está en YouTube. Así no hay que perseguirles, ni gritarles para asegurarte de que se lavan los dientes. Son ellos los que quieren cepillarse contigo y pasar un rato divertido. Lo siento, hay que ayudarles, está dentro del paquete de ser buenos padres… Es cierto que estamos cansados y llevamos vidas complicadas, pero hay que supervisarles si queremos que no tengan caries. 

Hay una corriente que afirma que los niños pueden comer dulces de forma sensata y moderada, pero siempre y cuando luego se cepillen los dientes. ¿Qué opinas? 

Estoy de acuerdo, pero no se puede generalizar. El riesgo de caries de cada persona debe valorarse en la clínica, y a partir de ahí se darán los mejores consejos. Hace poco traté en quirófano a un bebé con 18 caries y en las revisiones los padres le daban dulces con el argumento de que al fin y al cabo es un niño y sus amigos las toman…. Eso no puede ser. Es como operarse del corazón y seguir comiendo lo que no debes, bebiendo y fumando.

¿Actualmente existen alternativas a los tradicionales brackets para corregir defectos en la posición de las piezas dentales en los niños?

Sí. La ortodoncia con alineadores. Es una alternativa más cómoda, indolora, que permite comer de todo, con menos riesgo de caries o enfermedades de las encías. Hay casos en los que pueden estar indicados los brackets, o ser usados como técnicas auxiliares, pero la ortodoncia plástica es la mejor elección. La ortodoncia ha evolucionado muchísimo con la ortodoncia plástica. Hoy un ortopediatra tiene que conocer y dominar todas las técnicas básicas y avanzadas de manejo de la conducta y de los materiales dentales; podemos hacer mucho y mejor, y de forma más humana.  

¿Llevar un corrector sigue siendo sinónimo de 'tortura' para el niño? 

¡No! Puede que lo sea para los padres, pero no para los niños. La ortopedia plástica es súper cómoda e indolora.

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