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Sarro dental, cómo evitar y eliminar la placa
La acumulación de sarro en la boca, además de ser un problema estético, también puede provocar mal aliento, e incluso la pérdida de dientes. Descubre cómo llevar una correcta higiene bucal para prevenir el exceso de placa dental.
Escrito por Natalia Castejón, Periodista especializada en vida saludable

Sarro dental, qué es y cómo afecta a la salud oral

Actualizado: 7 de octubre de 2019

La boca es una de las partes del cuerpo que más expuesta está a la acción de las bacterias, derivadas de los alimentos que se consumen. Estos microorganismos pueden ir acumulándose en los dientes y encías formando placa bacteriana y, si no se eliminan con una correcta higiene, pueden dar lugar al sarro dental –también llamado cálculo dental o tártaro dental–, un problema estético que puede acabar con la pérdida total de la pieza.

Cuando masticamos los alimentos, partes minúsculas de ellos se quedan en la superficie y entre las piezas dentales, además de en las encías. Aunque tú no lo veas, las bacterias se van depositando y acumulando tras cada comida y bebida. El Dr. Bruno Baracco, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, experto en odontología estética y vocal del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de la I Región (COEM), nos ha explicado que si pasan más de 24 horas sin retirarla, empieza a formarse una placa bacteriana que termina calcificándose por los depósitos de minerales contenidos en la saliva, haciéndose más dura, visible y dañina para el esmalte dental; es entonces cuando hablamos de sarro.

Características y consecuencias del sarro para tus dientes

Una de las grandes características de esta acumulación de bacterias, o síntomas más evidentes del sarro, es su aspecto, pues es similar al de la arcilla seca, y su color comienza a ser blanco en la fase de placa dental para ir tornándose a amarillo, marrón, y hasta negro en los casos más graves. La acumulación de placa bacteriana no duele ni molesta, y por ello la persona que la padece no es consciente de los riesgos tan altos que corre la salud de su boca. Suelen observarse rugosidades en ellos, que también son notables al pasar la lengua. En algunas ocasiones el sarro puede romperse y, al ser duro, muchas personas piensan que lo que se les ha fragmentado es el diente.

Según dónde se acumule el sarro puede ser supragingival, cuando está localizado en la parte más superficial de los dientes y de las encías, o sarro subgingival, justo por debajo de ellas, causando inflamación y hasta bolsas periodontales. La más externa de las piezas suele estar libre de placa, pues la lengua y otros alimentos rozan con esta zona, lo que hace que sea más difícil que se deposite. Los dientes comprendidos entre canino y canino son donde más placa dental puede agruparse, seguida del segundo molar superior.

Si no se trata a tiempo el sarro puede provocar graves problemas de salud bucal, como gingivitis –daña los tejidos blandos–, periodontitis –causa inflamación y sangrado en las encías y un riesgo elevado de pérdida de hueso–, daños en el esmalte, caries, retracción de la encía, mal aliento, e incluso la pérdida total del diente. También puede aparecer una inflamación a consecuencia de la cantidad de bacterias acumuladas.

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