La contaminación puede aumentar el riesgo de hipertensión en los niños

La exposición a elevados niveles de contaminación atmosférica podría aumentar el riesgo de que los niños y adolescentes acaben desarrollando problemas de hipertensión arterial, según un metaanálisis de 14 estudios.
Escrito por: Natalia Castejón

05/05/2021

Polución ligada a hipertensión infantil

Tener la presión alta durante la infancia y la adolescencia es un importante factor de riesgo para sufrir hipertensión y enfermedades cardiovasculares al llegar a la edad adulta. Ahora, un estudio ha demostrado que la exposición a los niveles altos de contaminación atmosférica durante la infancia podría aumentar el riesgo de hipertensión arterial en niños y adolescentes.

La investigación que ha llegado a esta conclusión llevada a cabo por investigadores de la Central South University en Changsha, Hunan (China) ha realizado un metaanálisis de 14 estudios previos que se habían centrado en relacionar la contaminación del aire y la presión arterial en los más de 350.000 niños y adolescentes entre 5,4 y 12,7 años de edad incluidos en dichos trabajos y que estuvieron expuestas a contaminantes en Estados Unidos, China y Europa. Los resultados se han dado a conocer en el Journal of the American Heart Association.

Los niveles más altos de presión arterial diastólica estaban relacionados con la exposición a largo plazo a partículas finas y gruesas de contaminación

“Nuestro análisis es el primero en examinar de cerca investigaciones anteriores para evaluar tanto la calidad como la magnitud de las asociaciones entre la contaminación del aire y los valores de presión arterial entre niños y adolescentes. Los hallazgos proporcionan evidencia de una asociación positiva entre la exposición a corto y largo plazo a ciertos contaminantes ambientales del aire y la presión arterial en niños y adolescentes”, ha explicado Yao Lu, principal autor del estudio.

Reducir la exposición a contaminantes en la infancia

Los resultados de la investigación han mostrado que la exposición a corto plazo (menos de 30 días) a partículas gruesas (PM10) de contaminación estaba asociada a una presión arterial sistólica más alta en los jóvenes –el número más alto en una lectura de presión arterial–. En el caso de la exposición prolongada (durante más de 30 días) a partículas finas (PM2,5), PM10 y dióxido de nitrógeno también se relacionó con altos niveles de presión arterial sistólica. Por último, se observó que los niveles más altos de presión arterial diastólica –el número inferior en una lectura de presión arterial– estaban relacionados con la exposición a largo plazo a PM2,5 y a PM10.

“Para reducir el impacto de la contaminación ambiental sobre la presión arterial en niños y adolescentes, se deben hacer esfuerzos para reducir su exposición a contaminantes ambientales. Además, también es muy importante medir de manera rutinaria la presión arterial en niños y adolescentes, lo que puede ayudarnos a identificar temprano a las personas con presión arterial elevada”, aclara Lu.

Los hallazgos de este estudio no incluyeron información sobre las posibles interacciones entre contaminantes, por lo que los resultados no se podrían generalizar a todas las poblaciones. Lo que sí incluyó el análisis fueron los contaminantes más comunes y estudiados que tienen efectos nocivos demostrados en la salud cardiaca.

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