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Factores ambientales favorecen el desarrollo de hipertensión infantil

La hipertensión en los niños puede tener su origen en factores medioambientales durante el embarazo, como los alimentos que ingiere la madre, la temperatura del lugar donde vive, o las sustancias químicas a las que se expone.
Escrito por: Caridad Ruiz

04/09/2019

Hipertensión infantil

Un estudio que ha analizado más de 200 factores ambientales señala que el hecho de que algunos niños desarrollen hipertensión a temprana edad podría estar asociado al tipo de dieta de sus madres durante el embarazo, o a las características –temperatura, calidad del aire, presencia de sustancias químicas nocivas– del lugar donde residían.

Por ejemplo, que la embarazada respire humo del tabaco o entre en contacto con el bisfenol-A (un tipo de plástico que en la UE está prohibido para biberones), que haya consumido pescado menos de dos veces por semana, o más de cuatro (por los compuestos químicos que contienen algunas especies) puede hacer que su hijo sea diagnosticado de hipertensión en la infancia, y que por lo tanto tenga más probabilidades de padecer esta enfermedad en la edad adulta.

Los niños cuyas madres vivían en lugares con acceso a espacios verdes y a zonas peatonales con tiendas y transporte público tenían una tensión arterial normal

La investigación, realizada por científicos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), también ha relacionado los niveles elevados de presión arterial en la infancia con el entorno donde crecieron los niños, su alimentación, o los químicos a los que estaban expuestos. Así, según el estudio, los pequeños que habitan en lugares calurosos tienen más riesgo de hipotensión, mientras que aquellos que presentan en sangre mayores niveles de cobre y de ácido perfluorooctanoico (PFOA) –una sustancia que se usa como antiadherente en utensilios de cocina–, tienen más riesgo de hipertensión.

El ejercicio físico en el embarazo ayuda a mejorar la presión arterial

En el estudio publicado en Journal of the American College of Cardiology, analizaron a 1277 niños de entre seis y 11 años de seis países europeos (España, Francia, Grecia, Lituania, Noruega y Reino Unido) y a sus madres, incluidos en el proyecto Human Early Life Exposime (HELIX). A los niños se les realizaron varias tomas de muestras de sangre y orina y de la tensión arterial.

Se descubrió que, a pesar de su corta edad, el 10% de los chicos al inicio del estudio ya era prehipertenso o hipertenso. Se evaluaron 89 exposiciones medioambientales prenatales y 128 postnatales, clasificadas en tres grupos: exposiciones al aire libre, en las que se analizaron aspectos como la contaminación atmosférica, las condiciones metereológicas y los espacios verdes que existían en el lugar de residencia de madres e hijos; exposiciones químicas, como pesticidas, metales o algunos plásticos; y factores relacionados con el estilo de vida, como la dieta, la actividad física y los patrones de sueño.

Así se comprobó que los hijos de las mujeres que durante el embarazo vivían en lugares con acceso a espacios verdes y a zonas peatonales con tiendas, restaurantes y transporte público, tenían una tensión arterial normal, en comparación con aquellos cuyas madres habitaban en entornos no urbanos o que carecieran de zonas para recorrer a pie. La explicación podría estar, creen los investigadores, en que las futuras mamás que residen en ciudades realizan más ejercicio físico.

Este estudio forma parte de una nueva línea de investigación: el exposoma, que analiza de forma global cómo las exposiciones a determinados químicos, a factores clímáticos, o a ciertos hábitos de vida como la actividad física o la alimentación, afectan a la salud desde el desarrollo fetal, complementando al genoma.

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