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Asocian el alcoholismo a tener bajos niveles de proteína GAT-3

La dependencia del alcohol podría deberse a un déficit de la proteína GAT-3 en la amígdala porque influye sobre el sistema de recompensa del cerebro, un hallazgo que podría ayudar a tratar esta adicción.
Escrito por: Eva Salabert

25/06/2018

Adicción al alcohol

Las ratas que eligieron el alcohol mostraban una expresión muy reducida del gen GAT-3 en la amígdala.

Una investigación liderada por científicos de la Universidad de Linköping, en Suecia, ha descubierto que tener unos bajos niveles de la proteína GAT-3 en la amígdala altera el sistema de recompensa en el cerebro, de forma que el afectado elige el alcohol cuando se le presentan varias opciones.

Para llegar a esta conclusión los investigadores realizaron un experimento con ratas, que solo tenían que presionar una palanca para conseguir alcohol, que en ese momento era la única bebida que se les ofrecía. Posteriormente, se permitió a los animales acceder a otra palanca adicional con la que obtenían agua azucarada. La mayoría de las ratas eligió la palanca del agua azucarada, pero un 15% continuó decantándose por el alcohol.

Tras analizar la expresión de centenares de genes en cinco zonas cerebrales, estos expertos comprobaron que las diferencias más significativas en la expresión de genes entre las ratas que preferían el agua azucarada y las que continuaron bebiendo alcohol, se encontraban en la amígdala, un área del cerebro involucrada en la respuesta emocional.

En el tejido cerebral de fallecidos adictos al alcohol se observó que la concentración de proteína GAT-3 era inferior a la de personas sin esta adicción

En concreto, observaron que las ratas que eligieron el alcohol mostraban una expresión muy reducida del gen GAT-3 en la amígdala, siendo este gen el encargado de codificar la proteína denominada transportador de GABA tipo 3 (GAT-3), cuya función es mantener niveles adecuados de GABA, el principal neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central.

Adicción al alcohol en ratas y seres humanos

Para comprobar si la adicción al alcohol que mostraban las ratas estaba relacionada con el déficit de la proteína GAT-3, los investigadores manipularon genéticamente a varios de los animales que bebían agua azucarada para que no pudieran expresar dicha proteína, y su comportamiento cambió, ya que cuando se les dio la oportunidad de elegir entre las dos palancas, volvieron a consumir alcohol.

Al analizar los niveles de GAT-3 en muestras de tejido cerebral procedentes de personas fallecidas, con y sin adicción al alcohol, también se encontró una concentración muy diferente de la proteína en la amígdala, siendo los niveles muy superiores en los individuos que no padecían alcoholismo, lo que confirma que los resultados del ensayo en el modelo animal se pueden trasladar a los seres humanos.

Esto supone una ventaja ya que, como ha explicado Dayne Mayfield, coautor de la investigación, que se ha publicado en Science, ahora será posible usar este modelo animal para evaluar posibles tratamientos con la confianza de que si dan resultado en los ratones, también serán efectivos en los pacientes.

Además, ya existe un fármaco, el baclofeno, que ha demostrado tener potencial para tratar el alcoholismo, y uno de cuyos mecanismos de actuación es suprimir la liberación de GABA, según afirma Markus Heilig, coautor del trabajo, que ha añadido que ya están intentando desarrollar una molécula de segunda generación para que se convierta en una nueva alternativa terapéutica para combatir la dependencia alcohólica dirigiéndose a esta vía de señalización.

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