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Hallan un posible origen neurológico de los sofocos en la menopausia

Los sofocos, uno de los síntomas típicos de la menopausia, podrían deberse a la activación de unas neuronas localizadas en el hipotálamo cerebral –Kiss1–, que intervienen en el control de la temperatura corporal.
Escrito por: Eva Salabert

13/07/2018

Mujer sufriendo los sofocos típicos de la menopausia

Un nuevo estudio ha descubierto que existe una relación entre la activación de determinadas neuronas presentes en el hipotálamo, denominadas Kiss1, y la aparición de los sofocos característicos de la menopausia, y que también se producen durante los tratamientos hormonales del cáncer de próstata.

La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Washington en Seattle (Estados Unidos), y que se ha publicado en Cell Reports, revela que este tipo de neuronas, que están involucradas en el control de la temperatura del organismo podrían ser el vínculo entre las oscilaciones de las hormonas sexuales y los sofocos que experimentan las mujeres durante la menopausia.

Para llegar a esta conclusión los investigadores emplearon a ratones de ambos sexos a los que habían manipulado genéticamente, y a los que les administraron un virus que activaba las neuronas Kiss1. Dicha activación provocó un rápido incremento de la temperatura de la piel de los animales seguida por un repentino descenso de la temperatura corporal, es decir, lo que se conoce como un sofoco, que además afectó tanto a machos como a hembras.

Activar las neuronas Kiss provocó un rápido incremento de la temperatura de la piel seguida por un repentino descenso de la temperatura corporal, lo que se conoce como un sofoco

Y es que los sofocos se producen cuando hay una brusca disminución de los niveles de hormonas sexuales, y por lo tanto no son un síntoma únicamente asociado a la menopausia, ya que los hombres que necesitan recibir terapia hormonal (supresora de andrógenos) a consecuencia de un cáncer de próstata también sufren sofocos.

Una diana terapéutica neuronal contra los sofocos

Otra de las pruebas que hicieron fue extraer los ovarios a las hembras a fin de emular el descenso de hormonas sexuales (estrógenos) que presentan las mujeres durante la menopausia. Al activar las neuronas Kiss1 estos animales volvieron a sufrir sofocos, que en su caso fueron mucho más intensos.

Christopher Johnson, uno de los autores del trabajo, ha explicado que tanto los ratones como los seres humanos tienen neuronas Kiss1, y que en ambos casos realizan funciones similares, por lo que sus hallazgos ofrecen una explicación plausible sobre cómo se generan los sofocos, aunque añade que en el caso de las personas estos síntomas se suelen acompañar de un distrés fisiológico o emocional que es difícil reproducir en los animales.

Sin embargo, los resultados del estudio sugieren que estas neuronas desencadenan los sofocos y, por tanto, pueden convertirse en una nueva diana terapéutica neurológica para desarrollar nuevos fármacos destinados a prevenir los sofocos, con un mecanismo diferente a la terapia hormonal sustitutiva (THS) que se viene utilizando hasta ahora.

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