Día Mundial de la Obesidad 2022: Actúa contra el exceso de peso

Actuar contra la obesidad –una enfermedad que afecta ya a 800 millones de personas en el mundo– mejorando su prevención, diagnóstico y tratamiento es el objetivo del Día Mundial de la Obesidad 2022, y los expertos explican cómo.
Escrito por: Eva Salabert

04/03/2022

Día Mundial de la Obesidad: combátela

La prevalencia de la obesidad no ha dejado de aumentar desde la década de los 80 del siglo pasado y se ha convertido en uno de los retos de salud pública más importantes en todo el planeta, que afecta ya a unos 800 millones de personas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la Unión Europea actualmente un 30-70% de los adultos tiene sobrepeso y un 10-30% padece obesidad. En España, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), se estima que la prevalencia del sobrepeso en los adultos es del 39,3%, y del 21,6% la de la obesidad, unas cifras que aumentan con la edad.

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El Día Mundial de la Obesidad que tiene lugar cada 4 de marzo tiene como objetivo informar a la sociedad sobre este problema de salud y este año su lema es ‘Todo el mundo tiene que actuar’, lo que pone el foco sobre las estrategias que es necesario llevar a cabo a nivel institucional, social e individual para mejorar su prevención, diagnóstico precoz y tratamiento y facilitar que todos los afectados tengan acceso a terapias que permitan combatir los kilos de más y evitar las complicaciones asociadas al sobrepeso.

Factores de riesgo que favorecen la obesidad o dificultan su manejo

La obesidad contribuye al desarrollo de otras enfermedades como la diabetes, las patologías cardiovasculares o ciertos tipos de cáncer, y reduce la esperanza de vida entre dos y 10 años en los casos más graves. Sin embargo, ni la sociedad ni el sistema sanitario parecen darle suficiente importancia, ya que datos del estudio ACTION-IO (Concienciación, Cuidado y Tratamiento en el Manejo de la Obesidad, una Observación Internacional) de España muestran que solo el 59% de las personas obesas reconoce que la obesidad es una enfermedad crónica y el 80% cree que la responsabilidad del tratamiento es únicamente suya y por esta razón tardan una media de seis años en consultar con el médico.

La propensión genética y los entornos obesogénicos en los que influyen de forma negativa el estrés, la falta de sueño y el sedentarismo, son factores de riesgo de la obesidad

Los expertos de la SEEN destacan que aunque el 93% de los profesionales sanitarios consideran que la obesidad es una enfermedad crónica, solo el 44% de los pacientes obesos reciben el diagnóstico de obesidad por su médico y solo el 24% son citados para visitas de seguimiento. Esto se debe a diversos factores, como la culpabilización del paciente por no tener unos hábitos de vida saludables, o la falta de recursos terapéuticos, ya que el tratamiento farmacológico no está incluido en la financiación pública y no todos los afectados cumplen los requisitos que se requieren para el tratamiento quirúrgico y las listas de espera son largas.

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Se ha comprobado, sin embargo, que las causas de la obesidad son múltiples y variadas y los factores de riesgo que favorecen su aparición interactúan de forma distinta en cada persona y muchos de ellos no se pueden controlar de forma voluntaria, como la propensión genética y los entornos obesogénicos en los que influyen de forma negativa el estrés, la falta de sueño y el sedentarismo, entre otros aspectos.

El tratamiento de la obesidad también se enfrenta a dificultades como su elevada prevalencia, el placer que la mayoría experimentamos al comer y el hecho de que comer y beber forme parte de la mayoría de las celebraciones, asociar la pérdida de peso solo con la apariencia estética, los bulos y el auge de dietas y tratamientos ineficaces –y en algunos casos peligrosos, como las dietas milagro–, la falta de formación de la población general respecto a lo que es una alimentación saludable, la publicidad de alimentos ultra procesados y la discriminación hacia las personas obesas, son algunos de los retos que hay que superar.

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La pandemia por COVID-19 también ha evidenciado la vulnerabilidad de las personas con obesidad porque se ha comprobado que el exceso de peso es uno de los factores de riesgo más importantes para sufrir COVID-19 grave o morir por su causa. Por ello, desde la SEEN insisten en que un adecuado abordaje de la obesidad reduce la incidencia de cáncer, puede conseguir la remisión de la diabetes y prevenir problemas cardiovasculares y prolongar la supervivencia.

Actividad física, clave para prevenir sobrepeso y obesidad

Que el sedentarismo favorece el aumento de peso no es una novedad, y el confinamiento al que nos vimos obligados cuando se desencadenó la pandemia por COVID es una prueba de ello. De hecho, una encuesta realizada por la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) reveló que casi la mitad de los ciudadanos españoles que tuvieron que estar recluidos en sus domicilios durante varias semanas por el estado de alarma experimentaron un incremento de su peso medio durante ese periodo de tiempo, y “hasta un 73% de las personas que documentaban un incremento de su peso habían engordado entre uno y tres kilos”.

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La falta de actividad física es, por tanto, uno de los factores que favorece el sobrepeso, pero también resulta clave para perder peso o mantener un peso saludable. Esta Sociedad ha realizado un nuevo estudio que revela que hasta un 42,6% de la población española es totalmente sedentaria. En la encuesta de la SEEDO han participado mil personas, de las que el 36,6% tenían sobrepeso y un 17,2% obesidad. Los motivos a los que estas personas atribuían su exceso de peso están directamente relacionados en primer lugar con la falta de ejercicio, en segundo con los hábitos dietéticos, y en tercer lugar con la gestión emocional o personal.

“Los entrenamientos de alta intensidad, siempre que sean pautados de forma correcta, mejoran la respuesta cardiorrespiratoria y de resistencia, con volúmenes de tiempo mucho menores que los entrenamientos tradicionales”

El 42,6% de los participantes en la encuesta ha reconocido que no realiza ningún tipo de ejercicio físico o le dedica menos de una hora a la semana (incluyendo todas las actividades físicas como andar a paso ligero, correr, montar en bicicleta, hacer gimnasia, etcétera). Además, el 47,2% ha indicado que pasa entre una y cinco horas diarias sentado, tumbado o inactivo (sin tener en cuenta las horas durante las que duerme), mientras que un 31% y un 16% aseguran que permanecen entre cinco y ocho horas, o más de ocho horas, respectivamente, en actitud sedentaria.

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En vista de los resultados, César Bustos, vocal de la Junta Directiva de SEEDO y CEO de No hay Excusas (NHE) ha declarado en la rueda de prensa en la que se ha presentado el estudio que “se evidencia un marcado y extendido sedentarismo y se señala a la falta de ejercicio como la principal causa de exceso ponderal”.

La lectura positiva es que nueve de cada 10 personas encuestadas han afirmado que podrían aumentar el tiempo que destinan a realizar ejercicio. Como la principal razón que esgrimen para no hacerlo es que no les gusta, o el elevado precio de los centros deportivos (en el caso de los más jóvenes), la Dra. Sharona Azriel, secretaria de SEEDO y adjunta del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid, ha declarado que “la solución parece relativamente sencilla: hagamos este hábito más atractivo y barato”; y añade: “Debemos buscar actividades más motivantes, y adaptadas a las diferentes edades y condiciones de peso, así como trabajar sobre las falsas creencias alrededor del ejercicio físico”.

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Los expertos de la SEEDO han puesto el foco en que los médicos prescriban el tipo y la cantidad de ejercicio físico más adecuados para cada persona. Y César Bustos señala que “se ha demostrado que los entrenamientos de alta intensidad, siempre que sean pautados de forma correcta, mejoran la respuesta cardiorrespiratoria y de resistencia, con volúmenes de tiempo mucho menores que los entrenamientos tradicionales. La clave, por lo tanto, es combinar entrenamientos de alta intensidad con ejercicios de fuerza de cargas medias altas”. Bustos recuerda, además, que “cualquier actividad física que nos haga movernos genera un consumo calórico” y recomienda “moverse más, no importa de qué forma, porque esto influye en el metabolismo diario más que los ejercicios puntuales”.

Fuente: Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y Sociedad Española de Obesidad (SEEDO)

Actualizado: 4 de marzo de 2022

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