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El ejercicio a cualquier intensidad reduce el riesgo de muerte precoz

Las personas mayores o de mediana edad que hacen ejercicio físico con frecuencia tienen un menor riesgo de muerte prematura –hasta la mitad en comparación con los sedentarios–, independientemente de la intensidad de la actividad.
Escrito por: Eva Salabert

23/08/2019

Personas mayores haciendo ejercicio en el gimnasio

Una revisión de ocho estudios observacionales de gran calidad, en los que se analizaba la relación entre la práctica de ejercicio y el tiempo de sedentarismo y el riesgo de muerte, ha comprobado que las personas de mediana edad y los adultos mayores que realizan una actividad física con frecuencia –independientemente de la intensidad de la misma– tienen hasta la mitad de probabilidades de morir prematuramente, en comparación con aquellos que realizan poca o ninguna actividad física.

La investigación, que se ha publicado en The BMJ, ha sido llevada a cabo por científicos del Centro de Investigación Biomédica Leicester (BRC) del Instituto Nacional de Investigación en Salud (NIHR), en Reino Unido, que analizaron los datos de 36 383 adultos de 40 años o más (la media de edad era de 62 años), a los que se colocaron acelerómetros –un dispositivo que registra el volumen y la intensidad de la actividad física durante las horas de vigilia– para medir objetivamente sus niveles de actividad diaria.

Al alcanzar 300 minutos (cinco horas) de actividad física de intensidad ligera, o 24 minutos de intensidad moderada, a diario, el riesgo de muerte se reducía a la mitad

Caminar despacio o algunas tareas en el hogar como cocinar o lavar los platos se consideraron ejemplos de actividad física ligera, mientras que las actividades que requerían una respiración más agitada, como caminar rápido, se incluyeron en las de intensidad moderada. El promedio del periodo de seguimiento fue de 5,8 años, y durante este tiempo fallecieron 2149 participantes (el 5,9%).

24 minutos de caminata rápida al día benefician la salud

Tras ajustar todos los factores que podrían haber influido potencialmente en las muertes, los investigadores comprobaron que cualquier nivel de actividad física, con independencia de la intensidad de la misma, se asociaba a un significativo menor riesgo de muerte. Además, observaron que ser sedentario, por ejemplo permanecer sentado durante 9,5 horas o más al día (excluyendo el periodo de sueño) se asociaba a un incremento en el riesgo de muerte.

Los autores del trabajo también descubrieron que las muertes se reducían drásticamente a medida que se incrementaba el volumen total de actividad física, y que al alcanzar 300 minutos (cinco horas) de actividad física de intensidad ligera, o 24 minutos de intensidad moderada, a diario, el riesgo de muerte se reducía a la mitad en estos individuos en comparación con los que realizaban poca o ninguna actividad física.

Tom Yates, profesor de actividad física, comportamiento sedentario y salud en la Universidad de Leicester, y uno de los autores del estudio, ha explicado que aunque anteriormente se asumía que los beneficios del ejercicio físico para la salud aumentaban cuanto más tiempo se practicara deporte, sus hallazgos sugieren que tan solo 24 minutos de caminata rápida, u otras formas de actividad física moderada o intensa, cada día, son suficientes para obtener buenos resultados.

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