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Bebés y niños
Hipersexualización infantil
La hipersexualización es la tendencia a enfatizar el valor sexual de la persona por encima de cualquier otra cualidad definitoria. Esta tendencia se extiende con trágica rapidez a la infancia, acabando con ella.
Escrito por Celia Rodríguez Ruiz, Psicóloga clínica sanitaria, especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil

Consecuencias de la hipersexualización: el fin de la infancia

Niña pequeña pintándose las uñas

Los niños y niñas, que aún no disponen de sentido crítico, adoptan el rol de objeto sexual como si fuera el único válido para obtener éxito, e incluso aprobación social.

La hipersexualización infantil está acabando con la infancia de manera drástica, todos permanecemos impasibles al espectáculo, asumiéndolo e incluso transmitiendo el patrón, de manera más o menos consciente, a nuestras niñas y niños.

La infancia natural se ha transformado, de manera que no se permite el tránsito natural por este periodo del desarrollo. El desarrollo de los niños y de las niñas no se completa, se basa en valores externos y superficiales. Es constante el bombardeo de modelos de personas de aparente éxito social, que triunfan solo y únicamente por poseer atributos físicos que hacen de ellos ser sexualmente deseables, de personas que dejan de ser personas para ser objetos sexuales, dejándose de lado cualquier otra cualidad del tipo que fuere.

La consecuencia lógica de este bombardeo subliminal de modelos, de ideales a seguir, en niños y niñas que aún no disponen de sentido crítico, no es otra que la adopción de este rol imposible de mujer y de hombre como el de un ideal, el único válido para obtener el éxito, e incluso la aprobación social.

Desde una edad temprana este patrón es transmitido a niñas y niños, dejando claro que es lo que la sociedad espera de ellos.

Consecuencias de la hipersexualización infantil

Las consecuencias de este patrón de hipersexualización pueden ser muy graves, tanto a nivel individual como a nivel social:

  • La identidad personal y la autoestima se construyen tomando como base la imagen, la apariencia. Los niños y niñas aprenden a valorarse a sí mismos por su atractivo físico. Este atractivo está dictado por los medios, lo que socialmente es atractivo, muchas veces se ajusta a unos cánones innaturales, insanos que no admiten, ni mucho menos valoran la heterogeneidad de la especie humana.
  • La autoestima, por lo tanto, se apoya en valores superficiales y sesgados. Se apoya en ideales imposibles, difíciles de alcanzar y perecederos.
  • Las consecuencias en el desarrollo de las niñas y niños son demoledoras. Se está creando una generación de hombres, y sobre todo mujeres, frágiles, vulnerables y sin autoestima.
  • La batalla con uno mismo, en busca del ideal es constante. Esta lucha es una batalla que no se puede ganar, ya que en muchos casos se convierte en una confrontación contra las leyes físicas y biológicas fundamentales. Como consecuencia estas personitas quedan condenadas a una frustración crónica, por no llegar a alcanzar el ideal social impuesto.

Peligros y controversias de la hipersexualización infantil

Pero aún podemos ir más allá de las consecuencias, el modelo de mujer que se transmite tiene peligros sociales implícitos:

  • El modelo ideal de mujer es un modelo de mujer objeto sexual. Se deshumaniza a la mujer, deja de ser sujeto y se convierte en objeto. De este modo se transmiten y apoyan estereotipos de género sexistas, fuertemente marcados, que conllevan una problemática trágica y grave en la que se incluyen, entre otros la violencia de género, la desigualdad, etcétera. Las niñas asumen este rol, esta condición de objeto sexual con una naturalidad que resulta aterradora.
  • La infancia se pierde, estamos obligando a las niñas a asumir roles que no les corresponden, roles para los que no están preparadas y el desarrollo, por lo tanto se adultera.
  • Las consecuencias en su desarrollo son drásticas: baja autoestima, fragilidad, vulnerabilidad… Y de este modo los niños y niñas se convertirán en adultos fácilmente manipulables.
  • No se cultivan otros ámbitos de la identidad y quedan condenados a la inmadurez crónica.
  • El bienestar emocional se ve afectado.
  • Aparecen trastornos psicológicos graves como los trastornos alimentarios, depresión, ansiedad. De este modo la sociedad enferma emocionalmente.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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Escrito por:

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga clínica sanitaria, especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil
Celia Rodríguez Ruiz

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Salud en cifras

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se ha multiplicado en 40 años el número de niños y adolescentes obesos en el mundo
'Fuente: 'Imperial College London y la Organización Mundial de la Salud (OMS)''

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