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Diseñan una técnica para diagnosticar de forma precoz el autismo

Desarrollan pruebas de imagen por resonancia magnética que permitirían adelantar a los seis meses de edad el diagnostico del autismo en bebés con riesgo alto de padecerlo, mejorando así su pronóstico.
Diseñan una técnica para diagnosticar de forma precoz el autismo

Los niños que tienen un hermano autista tienen un 20% más de riesgo de padecer el trastorno.

12 de Junio de 2017

Se estima que uno de cada 68 niños en el mundo sufre un Trastorno del Espectro Autista (TEA), lo que representa el 1,5% de los menores. El riesgo, sin embargo, se multiplica exponencialmente cuando esos niños tienen un hermano mayor autista, ya que entonces las probabilidades de desarrollar autismo ascienden hasta el 20%. Sin embargo, hasta la fecha no existe ninguna herramienta para predecir el desarrollo de esta enfermedad antes de los dos años, cuando los síntomas habituales de la misma empiezan a hacerse evidentes; un problema en una enfermedad como el autismo, en la que el tratamiento precoz es fundamental para mejorar el pronóstico.

Ahora, investigadores de la Universidad norteamericana de Carolina de Norte han desarrollado una prueba de imagen por resonancia magnética que permitiría diagnosticar el autismo a los seis meses de edad. Los resultados de la misma, publicados en la revista Science Translational Medicine, abren una puerta a la mejora del diagnóstico y el tratamiento del autismo, ya que el sistema desarrollado ha mostrado un elevado índice de acierto.

Hasta la fecha no existe ninguna herramienta para predecir el desarrollo del autismo antes de los dos años, cuando los síntomas empiezan a hacerse evidentes

Cero errores y un 81% de diagnósticos de autismo

Para llevar a cabo la investigación, los expertos seleccionaron a 59 bebés de seis meses que tenían un hermano con autismo, por lo que su riesgo de padecerlo era más elevado. Mientras dormían, los bebés fueron sometidos durante 15 minutos a las pruebas de imagen para valorar la actividad cerebral de 230 regiones, centrándose de forma especial en aquellas conexiones neuronales que se producían en las regiones del cerebro asociadas con el autismo (comportamientos repetitivos y sociales y habilidades del lenguaje).

Una vez realizadas las resonancias, los investigadores estadounidenses desarrollaron un programa informático para, en función de los datos obtenidos, predecir las probabilidades de que esos bebés acabasen padeciendo autismo. Y en virtud de ello, este programa separó a los bebés en dos grupos: uno con las resonancias de los bebés que iban a desarrollar autismo y otro con los que no mostraban, según los datos, riesgo de padecerlo. Los resultados no pudieron ser más prometedores, ya que de los 11 niños del grupo de 59 que a los dos años empezaron a mostrar los síntomas del autismo, el sistema desarrollado había identificado previamente a los seis meses a nueve de ellos (81% de acierto), sin haber errado en ninguno de los diagnósticos realizados.

Los científicos, que destacan que es el primer estudio que se hace en bebés de seis meses de edad, consideran que los resultados animan a hacer réplicas del mismo con grupos de estudio más amplios, ya que el sistema podría ayudar a adelantar el diagnóstico, lo que permitiría poder desarrollar intervenciones preventivas tempranas del TEA y, con ello, podría mejorar el pronóstico futuro de estos pequeños pacientes.

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