Complejo de Electra

Los sentimientos de amor exagerado de una niña hacia su figura paterna, y la competencia hacia la madre, pueden explicarse por un Complejo de Electra. Conoce las causas de esta fijación afectiva y pautas educativas para evitarlo.
Complejo de Electra: cuando la niña se 'enamora' del padre

Actualizado: 11 de julio de 2021

Qué es el complejo de Electra

La mitología griega cuenta la historia de los reyes Agamenón, su esposa Clitemnestra, y su hija Electra. Al regresar a su reino tras un largo viaje, Agamenón, es asesinado por uno de los amantes de la reina. A partir de entonces, Electra comienza a sentir un odio intenso hacia su madre, queriendo hacerle pagar lo que le hizo a su querido padre. El psicólogo y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung –figura clave en las etapas iniciales del psicoanálisis– utiliza este mito del amor incondicional que Electra tiente hacia su padre y el odio hacia su madre, dando nombre a esta fijación afectiva de la niña en la figura del padre y la competencia con la madre: complejo de Electra. De esta forma, Jung explica cómo el amor de una hija hacia su padre puede generar emociones desajustadas.

Los padres, poseen un papel fundamental dentro del proceso de desarrollo socio-afectivo del niño, debido a que son los responsables de sensibilizar, estimular y desarrollar habilidades que permiten a los niños relacionarse con su entorno social. Los vínculos afectivos son la principal herramienta con la que los padres pueden logar estos objetivos. Pero a veces, el cariño de padres a hijos es más intenso de lo esperable provocando que los hijos sientan un apego o cariño excesivo hacia los padres, limitándolos su desarrollo personal y dificultando los vínculos afectivos hacia otras personas.

Cuándo y cómo se manifiesta el complejo de Electra

En los niños de etapa infantil, pueden aparecer conflictos en las relaciones afectivas con sus padres; es el caso del complejo de Edipo (en niños) y del complejo de Electra (en niñas). Ambos tienden a desaparecer alrededor de los 6 años del pequeño.

El complejo de Electra y el de Edipo son conceptos que se desarrollan desde el psicoanálisis. Ambos se refieren a la cantidad excesiva de deseos amorosos que tiene una niña hacia su padre (complejo de Electra) y un niño hacia su madre (complejo de Edipo). Los dos se desarrollan habitualmente en la infancia, asociados al apego excesivo que el pequeño siente hacia el progenitor del sexo opuesto. En algunos casos se mantiene interfiriendo en su desarrollo socio-afectivo y de la personalidad. Es por ello, que es importante que las figuras adultas que rodeen al pequeño (padres, profesores, cuidadores, etcétera) conozcan de qué se tratan ambos complejos para poder asegurarse de la resolución del conflicto a edades tempranas.

Cuándo y cómo se manifiesta el complejo de Electra

El complejo de Electra es un fenómeno central del primer periodo de desarrollo sexual infantil que en la mayoría de los casos desaparece cuando la niña madura. Si bien se desconocen las causas que provocan la resolución del mismo, el psicoanálisis sostiene que su finalización se produce ante las decepciones que sufre la hija por parte del padre, lo que le permite asumir la realidad y dar su lugar a la figura materna. Cuando la niña descubre la verdadera relación entre sus padres siente una desilusión, pero esto le ayudará en su evolución normal para disolver este complejo, aspecto que le favorecerá a la hora de normalizar su desarrollo personal disolviendo este complejo.

No obstante, mientras se mantiene el complejo de Electra serán frecuentes los comportamientos de la niña de rechazo hacia la madre, sensación de falta de cariño hacia esta, “visión idolatrada” del padre, sentimientos de cariño excesivo hacia el mismo y búsqueda constante de la exclusividad hacia ella de este.

Niña con complejo de Electra

El complejo de Electra no resuelto afecta a la evolución socio-afectiva de la niña. Así, durante la etapa infantil y adolescentes, la niña puede mostrarse insegura no siendo capaz de afrontar miedos y retos. Posteriormente, durante la edad adulta, un complejo de Electra no disuelto puede producir la búsqueda constante del padre en las parejas o relaciones ambivalentes y dependientes.

Causas por las que no se disuelve adecuadamente el complejo de Electra

El complejo de Electra se suele desarrollar entre los tres y los cinco años de vida de la niña, finalizando a partir de sexto año. Según el psicoanálisis, es también a los seis años cuando la niña deja de sexualizar la figura de sus progenitores dando lugar a una relación satisfactoria entre padres e hijos.

Sin embargo, según la teoría psicoanalítica, algunas niñas no pueden superar esta fase de conflicto psicoemotivo, y no logran dirigir el amor que sienten hacia su padre de una forma adecuada. Algunas de las causas que pueden dificultar la finalización del complejo de Electra son:

  • Manifestaciones exageradas de cariño entre el padre y la niña.
  • Excesivas actividades con el progenitor del sexo opuesto en comparación con las realizadas con la madre.
  • Dar a la niña el rol de la madre (por ejemplo, contar más con la opinión de la hija que de la madre, tener más momentos de ocio con la niña, defender siempre a la pequeña en las discusiones). Este hecho es más frecuente cuando ocurre una separación sentimental.
  • Fomentar la fantasía de Electra (por ejemplo, al realizar verbalizaciones de amor exagerado del padre hacia la niña “no puedo vivir sin ti” en lugar de “te quiero mucho”).
  • Reforzar conductas coquetas o seductoras hacia el padre (por ejemplo, sentirse excesivamente alagado ante comentarios del tipo “quiero ponerme guapa para que me vea papá).
Correcta educación socio-afectiva en el complejo de electra

Pautas para una correcta educación socio-afectiva

Como hemos señalados, lo normal es que, al igual que el complejo de Edipo, el complejo de Electra se disuelva espontáneamente hacia los seis años de edad. Para que esto suceda, la niña debe desarrollarse en una familia con unos adecuados vínculos socio-afectivos como los que siguen a continuación, y que permitirán evitar la aparición de este problema:

  • Proporciona un cariño incondicional a tu hijo, lo que no le exime de normas y límites. Tu hijo debe saber que, aunque estéis enfadados, igualmente le queréis.
  • Manifiesta emociones de cariño de forma abierta hacia el niño y entre vosotros.
  • De igual modo, se deben expresar las emociones negativas. No es bueno ocultar al niño la tristeza, el miedo o el enfado.
  • Si el niño rechaza a uno de los padres, el progenitor privilegiado debe intentar incluirlo en el escenario afectivo del niño (por ejemplo “lo vamos a pasar mejor si también juega papá/mamá”, “Papá/mamá es muy listo/a, te quiere mucho, tiene muy buenas ideas”, etcétera.).
  • Es importante incentivar la comunicación entre la familia.
  • Los padres deben fomentar la seguridad y confianza en los niños facilitando su autonomía según la edad del pequeño.
  • Los padres deben desarrollar una buena autoestima en el pequeño recordándole lo valioso y querido que es.
  • Debemos mostrar una apego seguro (por ejemplo, mediante la aceptación de sus diferencias o desacuerdos), fortaleciendo buenas bases para vínculos futuros.

Creado: 9 de julio de 2021

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