Proceso de adaptación del niño adoptado: consejos para padres

Los niños adoptados suelen haber pasado por situaciones difíciles que la mayoría de sus nuevos padres desconocen, y llegan con carencias físicas y afectivas importantes. Os damos algunos consejos para afrontarlas.

Proceso de adaptación del niño adoptado: cómo ayudarles

Madre con su niña adoptada

Actualizado: 24 de noviembre de 2022

Existen múltiples factores que influyen en el proceso de adaptación de un niño adoptado: su herencia genética, su historial médico…, pero, sobre todo, su historia afectiva previa y su edad, ya que cuanto mayor sea, más y mayores cargas emocionales arrastrará consigo el pequeño.

Proceso de adaptación del niño adoptado

Para los padres es importante conocer cuáles son las reacciones más habituales que puede tener su hijo adoptado cuando por fin llega al que será su hogar, y comienza su proceso de adaptación:

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  • De vinculación. En circunstancias normales el vínculo afectivo entre padres e hijos se construye durante el primer año de vida, y se basa en el cariño y la confianza en el adulto; sin embargo, los niños adoptados no han conocido en la mayoría de los casos ningún tipo de seguridad –han pasado en general por varias manos o instituciones–, lo que implica que los nuevos padres se enfrentan al gran reto de establecer con ellos un vínculo sólido y permanente, que difumine hasta borrarlas las secuelas de su vivencia anterior.

    Por eso es normal que, tras el proceso de adopción, al principio, teman o rechacen a sus nuevos padres y se muestren depresivos o, por el contrario, que no se separen de ellos e intenten llamar su atención todo el tiempo. En todo caso, una de las conductas más habituales de los hijos adoptados es que ponen constantemente a prueba el amor incondicional de sus padres.

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  • De conducta. Al principio reproducen no sólo malos hábitos (de higiene, al comer o a la hora de dormir) que habrá que ir corrigiendo con paciencia, sino que también pueden mostrarse desobedientes, desafiantes y agresivos con otros niños o consigo mismos. También son muy habituales la hiperactividad y las pesadillas o los terrores nocturnos.
  • De aprendizaje. Como no han recibido una estimulación adecuada en sus primeras etapas, es posible que los niños recién adoptados tarden en hablar, leer o escribir, sobre todo si son mayorcitos, porque les cuesta más mantener o prestar atención.
Niños adoptados

En todo caso, y salvo excepciones, lo normal es que la convivencia entre padres e hijos llegue a buen puerto, según demostró hace dos años un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona, que examinó la adaptación de los niños adoptados a partir de una muestra de 52 menores de entre 6 y 11 años procedentes de diferentes países, y un grupo control de 44 niños no adoptados. Según sus resultados, los niños adoptados no presentaban en general diferencias de adaptación relevantes respecto a otros niños y, además, eran menos susceptibles de somatizar problemas psicológicos, gracias al esfuerzo realizado por ellos mismos y su entorno para evitar que así sucediera.

Padres de adopción

Consejos para padres de niños adoptados

Los padres de niños adoptados pueden sentirse en ciertos momentos desorientados, culpables, y superados por reacciones y conductas de los menores que no acaban de entender. Todo son dudas y preocupaciones que conviene manejar con tiento y, si es necesario, recurrir a la ayuda de un especialista.

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Por ello, queremos ofrecerte algunos consejos que te pueden ser muy útiles para que la llegada de tu hijo adoptado, y la adaptación a su nueva realidad, resulten lo mejor posible para todos:

  1. Intenta conocer al máximo su historia. Cuanto mejor conozcamos la historia del pequeño, mejor sabremos a qué nos estamos enfrentando. Eso significa conocer sus antecedentes familiares y todos los datos posibles sobre su estado de salud. Un niño cuya madre, por ejemplo, fumó, bebió o se drogó durante el embarazo presentará más problemas de adaptación y para relacionarse con los demás. Además, si hemos tenido la oportunidad de ver el entorno donde vivía, e incluso de tratar a las personas que lo cuidaban, más preparados estaremos para las siguientes fases.
  2. Ponerse en la piel del niño. Los nuevos padres deben ser conscientes de que no se trata del hijo biológico que no han podido tener, sino de un niño diferente, con una historia previa y que, probablemente, ha sufrido pérdidas y carencias, y necesita tiempo –que variará en función de sus características personales– para poder asimilar los cambios. El primer año y la adolescencia son etapas fundamentales en su adaptación.
  3. Mucha calma y sosiego. La llegada al nuevo hogar deber ser lo más tranquila posible. Para el pequeño todo es nuevo, y hay que entender su desconcierto y protegerle. Su habitación debe estar cerca de la de sus padres. Si las fiestas de bienvenida son inevitables, hay que procurar al menos que no vaya de mano en mano. Tampoco es conveniente abrumarle de regalos, porque están acostumbrados a poseer lo mínimo.
  4. Aprender algunas palabras en su idioma. La comunicación no suele ser un problema, ya que la mayoría de los niños aprende muy rápido su nueva lengua pero, si es algo mayor, no está de más conocer algunas palabras básicas de su idioma de origen, como agua, pan, sueño o lavabo. También es muy importante fijarse en la comunicación no verbal: sus miradas, sus lloros, sus expresiones… Sus conductas siempre tienen un significado, e intentar descifrarlo será de gran ayuda.
    Consejos para padres de niños adoptados
  5. El cole, sin prisa. Los niños adoptados suelen proceder de orfanatos, por lo que están muy socializados, y ya saben lo que es convivir con otros niños. No les cuesta ir al colegio o la guardería, pero algunos se asustan pensando que los están abandonando de nuevo. A su llegada, necesitan sobre todo mucha casa y mucha familia; cuanto más, mejor.
  6. Ayuda y compresión del entorno. El entorno familiar –abuelos, tíos, sobrinos, otros hijos– debe estar preparado para la llegada del hijo adoptado. A los niños les pueden ayudar los cuentos que tratan el tema. Y los mayores tienen que tratar al pequeño como uno más de la familia, sin distinción alguna, y sin hacer comentarios inoportunos sobre su origen.
  7. Regresiones, lo más normal. Es absolutamente normal que, trascurrido un cierto tiempo, los niños adoptados se hagan los pequeños: se vuelven a hacer pipí encima, quieren dormir con los padres, dejan de comer con los cubiertos, o reclaman brazos todo el tiempo. Se han saltado esa etapa de su vida y necesitan llenarla para crecer con solidez. Paciencia. Si son agresivos, desobedientes o caprichosos, hay que poner límites, pero siempre con palabras.
  8. Mucha piel con piel. Son fundamentales los arrumacos, achuchones, besos, caricias, abrazos. Sin forzar, pero sin escatimar todas las muestras de cariño y amor que tanta falta les hacen. También es la mejor manera de construir las identificaciones profundas que unirán al niño con las personas que le quieren y cuidan, más allá de las diferencias étnicas.

Creado: 11 de noviembre de 2013

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