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Bebés y niños
Mutismo selectivo
En ciertas situaciones sociales algunos niños dejan de hablar, aunque son capaces de comunicarse en otros contextos. Explicamos a qué se debe el mutismo selectivo, un trastorno asociado a la ansiedad, y cómo se trata.
Escrito por Celia Rodríguez Ruiz, Psicóloga clínica sanitaria, especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil

Qué es el mutismo selectivo y cómo afecta a los niños

El mutismo selectivo es un trastorno infantojuvenil que se manifiesta como un problema de inhibición del habla sin ninguna causa orgánica que lo explique, y teniendo intactas las capacidades de comunicación verbal. El mutismo selectivo aparece en niños –normalmente en la etapa preescolar– que tienen la capacidad de hablar y la demuestran en contextos seguros para ellos, con personas de confianza, pero en otros contextos o situaciones sociales inhiben sus respuestas verbales.

El mutismo selectivo puede ser confundido con la timidez extrema, pero es mucho más que eso, se trata de un trastorno asociado a la ansiedad que puede llegar a ser muy limitante y afectar a diferentes áreas de la vida del menor.

Cómo diferenciar el mutismo selectivo de otros trastornos del habla

Es muy importante delimitar el mutismo selectivo y diferenciarlo de otros trastornos o problemas del habla. En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, se define el mutismo selectivo como “la incapacidad persistente de hablar o responder a otros en una situación social específica, a pesar de hacerlo sin problemas en otras situaciones”. Según los criterios recogidos en dicho manual, para considerarse como mutismo selectivo se deben cumplir las siguientes características:

  • La incapacidad mantenida para hablar en situaciones sociales concretas (en las que se espera que hable, por ejemplo, en el colegio) a pesar de que sí habla en otras situaciones.
  • La incapacidad de hablar afecta a su rendimiento escolar o a la comunicación social.
  • El problema de inhibición selectiva del habla debe prolongarse por lo menos un mes (no ocurre únicamente durante las primeras semanas de colegio).
  • La imposibilidad de hablar no se debe a una falta de conocimiento del lenguaje necesario para desenvolverse en la situación social a la que se enfrenta, ni a que no se encuentre cómodo con dicho lenguaje.
  • La alteración del menor no se explica mejor por presentar un trastorno de la comunicación (por ejemplo, tartamudez), y no aparece únicamente durante el curso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia, u otro trastorno mental.

Perfil del niño con mutismo selectivo: cómo les afecta en sus vidas

El mutismo selectivo es un trastorno que puede ser muy limitante e interferir negativamente en la vida del afectado, además de tener importantes consecuencias en su desarrollo y en su futuro. Los niños con mutismo selectivo, suelen ser tímidos, inseguros y con tendencia a la ansiedad. Son niños que se comunican y hablan perfectamente en entornos y situaciones en los que se sienten cómodos y seguros, normalmente con familiares cercanos (padres, hermanos, etcétera). En estos contextos sus interacciones y comunicación son adecuadas y ricas.

Mutismo selectivo

El problema aparece en otros contextos sociales en los que se bloquean y pierden la capacidad de hablar. El mutismo selectivo es un trastorno complejo, una respuesta de ansiedad intensa que controla al niño y le llega a bloquear. No es que el menor elija no hablar para evitar relacionarse, sino que no puede hablar porque está bloqueado; su temor es tan grande que le supera y le impide comunicarse.

A menudo, el bloqueo empeora la situación, porque el niño se siente observado y juzgado negativamente, y se incrementan sus temores y se intensifica su ansiedad. El mutismo puede confundirse con hostilidad, falta de interés en la comunicación, etcétera, con lo que se empeoran los contactos sociales. Los niños con mutismo selectivo suelen ser incomprendidos, y a menudo juzgados y etiquetados, sus habilidades sociales son escasas y su autoestima se resiente.

Si no se trata de manera adecuada, este trastorno del habla puede afectar al desarrollo del pequeño, y dejar secuelas que se manifestarán en etapas posteriores: serán adolescentes y jóvenes tímidos e inseguros, con baja autoestima y dificultades para relacionarse con los demás, y tendrán más probabilidades de padecer trastornos de ansiedad social, e incluso fobia social en el futuro. 

Actualizado: 22 de Noviembre de 2017

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Escrito por:

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga clínica sanitaria, especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil
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'Fuente: 'Informe 'Niveles y Tendencias en la Mortalidad Infantil 2017', publicado con UNICEF, el Banco Mundial y la División de Población de UNDESA''