Descubren que nuestro apetito aumenta al estimular ciertas neuronas

La sensación de saciedad está influida por unas células cerebrales, los tanicitos, que al ser estimuladas aumentan el apetito y cuya regulación podría ayudar a reducir o aumentar la ingesta alimentaria con fines terapéuticos.
Escrito por: Natalia Castejón

10/06/2020

Descubren que nuestro apetito aumenta al estimular algunas neuronas

Existen unas células cerebrales llamadas tanicitos que se comunican con el resto de neuronas para informarlas de lo que hemos comido, los nutrientes y la cantidad de energía aportados por los alimentos, y un grupo de investigadores de la Universidad de Warwick (Reino Unido) ha descubierto que estimulándolas selectivamente podría aumentar el apetito.

Este ha sido el principal hallazgo de su estudio ‘Los tanicitos hipotalámicos generan hiperfagia aguda a través de la activación de la red neuronal arqueada’, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS). En él hicieron pruebas en animales para saber cómo reaccionaban ante los alimentos cuando se les estimulaban los tanicitos.

Estimular los tanicitos provocaba hiperfagia

Los resultados mostraron que cuando se activaban esas células cerebrales aumentaba la actividad de dos vías cerebrales diferentes que se relacionan con el control alimentario. Una de ellas está relacionada con el impulso de comer y la otra con menos alimentación y un mayor gasto de energía. Nicholas Dale, uno de los autores, ha explicado que puesto que los tanicitos indican al cerebro que hemos comido y estamos llenos, parece evidente que estimularlos ayudaría a mantener esa sensación de saciedad.

Sin embargo, lo que observaron en los ensayos fue que ocurría al revés, cuando estimulaban estas células cerebrales aumentaba la hiperfagia –un exceso de apetito que impulsa a una persona a consumir una exagerada cantidad de  alimentos–. Los investigadores todavía no han podido desarrollar por completo las causas de esta extraña asociación, ni cómo puede afectar al control de peso a largo plazo.

Los tanicitos indican al cerebro que hemos comido y estamos llenos, por lo que estimularlos ayudaría a mantener esa sensación de saciedad

Al parecer, los tanicitos responden a los aminoácidos de los alimentos ingeridos, gracias a los mismos receptores que perciben el sabor umami en las papilas gustativas de la lengua. Estas células recubren los ventrículos cerebrales, que están llenos de líquido cefalorraquídeo y son capaces de detectar los nutrientes en él, que variará según lo que se haya comido. Todo ello se traduce en información sobre nutrientes y cuánta energía se gasta a través de la actividad o calor corporal que llega a las neuronas para regular el apetito.

Según los investigadores, este hallazgo incluye un nuevo participante en el circuito neuronal relacionado con la alimentación y la sensación de apetito o saciedad, lo que en el futuro podrían convertirse en objetivos potenciales para reducir o incrementar la ingesta alimentaria con fines terapéuticos, para prevenir o tratar la obesidad.

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