El deporte mejora el rendimiento escolar y la salud cerebral infantil

Practicar ejercicio físico en la infancia y en la adolescencia ha demostrado que ayuda a mejorar el rendimiento académico, la función endocrina del tejido adiposo y la función molecular del cerebro, según un estudio español.
Escrito por: Natalia Castejón

10/11/2021

Ejercicio mejora el rendimiento escolar

Hacer ejercicio físico es clave para gozar de una buena salud tanto física como mental, y cada vez más salen estudios que muestran los grandes beneficios de estar activo. El último, un trabajo español que se ha publicado en la revista Frontiers in Nutrition, ha desvelado que los escolares y adolescentes que realizan deporte tienen mejor rendimiento académico, y este buen hábito impacta positivamente en la función molecular cerebral y en la función endocrina del tejido adiposo.

En la investigación, que se ha llevado a cabo por parte de investigadores de la Universidad de Granada (UGR), se llegó a esas conclusiones gracias al análisis de 103 niños de 11 años de media, que fueron divididos en dos grupos en función de si realizaban ejercicio físico tras las clases o no, y se evaluó la ingesta nutricional, la composición corporal, la adherencia a la dieta mediterránea, la función endocrina del tejido adiposo, los biomarcadores de la función molecular cerebral y los datos hematológicos y bioquímicos en el momento del comienzo del estudio y seis meses después.

Los resultados de este trabajo mostraron que hacer ejercicio físico de manera regular en la infancia y adolescencia, evitando los hábitos sedentarios, podría tener beneficios en la función endocrina del tejido adiposo, en la función molecular del cerebro y en el rendimiento académico.

Los niños activos tuvieron niveles más altos de biomarcadores cerebrales saludables, como el factor de crecimiento nervioso, factor neurotrófico derivado del cerebro e irisina

Los niveles de proteínas como la leptina, MCP-1, lipocalina-2, adipsina y PAI-1 fueron más bajos en el grupo de niños y adolescentes activos en las pruebas realizadas tras seis meses. Sin embargo, la adiponectina y la osteocrina aumentaron notablemente en este grupo, lo que podría indicar una mejora de la función endocrina del tejido adiposo, reduciendo el riesgo de obesidad.

El 58% de los niños activos seguían la dieta mediterránea

Por otro lado, se notificaron aumentos en los biomarcadores del estado cerebral saludable, como en el factor de crecimiento nervioso, factor neurotrófico derivado del cerebro e irisina, entre aquellos que hicieron actividad física vigorosa habitual, lo que genera grandes beneficios en la función cerebral y en el rendimiento académico de los niños y adolescentes en edad escolar.

En la investigación no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre el grupo activo y sedentario con respecto a la edad, talla y masa ósea. El peso y el índice de masa corporal (IMC) del grupo activo fueron más bajos que en el que no hacía ejercicio, mostrando niveles más altos de masa magra y menos de masa grasa.

El 58,68% de los niños en el grupo de ejercicio tuvo una alta adherencia a la dieta mediterránea, comparado con 46,32% del grupo inactivo. El grupo de ejercicio también mostró estar más preocupado porque su dieta incluyese más fibra, vitamina B1, B2, B6, B12, D, niacina, ácido fólico, hierro, zinc, selenio y cobre. Los niveles de triglicéridos y colesterol HDL fueron más altos en el grupo de ejercicio al final del estudio.

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