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Nuevo enfoque en el tratamiento del dolor posparto tras una cesárea

El dolor posparto que sufren las mujeres tras una cesárea puede estar asociado a la reducción de la actividad de una enzima relacionada con la síntesis de dopamina, lo que ayudará a personalizar su tratamiento.
Escrito por: Eva Salabert

28/03/2018

Mujer con una cicatriz de cesárea tocándose el abdomen

El gen CYP2D6 constituye una herramienta accesible, rápida y fiable para el tratamiento del dolor tras la cesárea.

Las variantes genéticas que afectan a la ausencia o disminución de la actividad de la enzima CYP2D6 se asocian con un aumento del dolor que experimentan durante el posparto las mujeres cuyos bebés han nacido mediante una cesárea, según ha descubierto un equipo de investigadores de la Universidad de Coimbra (UC) en Portugal, ya que, según ha explicado Manuela Grazina, la coordinadora de este grupo, posiblemente se relaciona con una reducción de la síntesis de dopamina.

Esta experta ha añadido que, en condiciones fisiológicas normales, esta enzima interviene en la síntesis del 12% de la dopamina –un neurotransmisor cuya función es enviar señales al cerebro, y que proporciona una respuesta analgésica del organismo frente al dolor–, y si las variantes genéticas de la parturienta tienen como consecuencia una actividad enzimática reducida o nula, los niveles de dopamina son bajos y se puede producir una mayor cantidad de síntomas dolorosos.

El dolor posparto agudo afecta a un gran número de mujeres, y entre el 10 y el 15% desarrollan dolor crónico tras la cesárea

El estudio, que se ha publicado en Pain Medicine, y en el que han participado 55 mujeres a las que se les había practicado una cesárea programada en el Hospital Universitario de Coimbra, ha demostrado que cuando la actividad de la enzima CYP2D6 se reduce, o desaparece, aumenta la intensidad y duración del dolor tras la intervención.

El dolor posparto agudo afecta a un gran número de mujeres, y entre el 10 y el 15% desarrollan dolor crónico tras la cesárea. Según ha declarado Manuela Grazina, su hallazgo sugiere que un análisis genético del gen CYP2D6 constituye una herramienta accesible, rápida y fiable, que contribuirá significativamente a adaptar el tratamiento analgésico del dolor tras la cesárea.

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