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Hallan una posible causa de las náuseas severas en las embarazadas

Dos nuevos estudios han asociado la hiperémesis gravídica –que provoca náuseas y vómitos intensos a las embarazadas y perjudica su salud y la del feto– a un aumento de la proteína GDF-15 en la sangre.
Escrito por: Eva Salabert

23/03/2018

Embarazada con problemas de náuseas severas

El GDF-15 está relacionado con estas molestias típicas del embarazo y probablemente también con la hipéremesis.

Un nivel elevado en la sangre del factor de diferenciación de crecimiento 15 (GDF-15) puede ser una de las causas de los cuadros de náuseas y vómitos de intensidad severa que experimentan algunas mujeres embarazadas, que se conoce como hiperémesis gravídica (HG), y puede provocar deshidratación, malnutrición y pérdida de peso, y poner en riesgo la salud de la madre y el feto.

Las mujeres que padecen hipéremesis gravídica, que se suele manifestar a partir de la cuarta semana de embarazo, y estudios previos han asociado con las alteraciones hormonales que se producen durante la gestación, no pueden evitar vomitar los alimentos y líquidos que ingieren, por lo que pueden perder más del 5% de su peso corporal, y presentar déficit de vitaminas, desequilibrio electrolítico, y otros síntomas de inanición que pueden desencadenar problemas en la coagulación de la sangre y atrofia cerebral.

El nuevo hallazgo confirma que la hiperémesis gravídica del embarazo es un problema físico y no psicológico

El nuevo hallazgo, revelado por dos estudios, confirma sin embargo que este trastorno del embarazo es un problema físico y no psicológico, y puede contribuir a desarrollar nuevas intervenciones terapéuticas para corregirlo o aliviarlo, como ha explicado Stephen O'Rahilly, bioquímico de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, que ha dirigido uno de los trabajos.

En una investigación realizada el año pasado por el grupo de investigadores liderado por O'Rahilly, se descubrió que las mujeres que presentaban vómitos durante el segundo trimestre de embarazo tenían más GDF-15 en la sangre en las semanas 12 y 18 de la gestación, que aquellas que no tenían ni náuseas ni vómitos, o solo sentían náuseas. Un hallazgo que sugiere, según este científico, que GDF-15 está relacionado con estas molestias típicas del embarazo, y probablemente también con la hipéremesis.

El papel de la genética en la hipéremesis gravídica

Marlena Fejzo, una genetista de la Universidad de California, Los Ángeles, que perdió a su bebé a causa de hiperémesis gravídica, pensó que los genes desempeñaban un papel importante en esta afección, y convenció a la compañía especializada en diagnóstico genético 23andMe para que incluyera preguntas sobre este trastorno en sus test, lo que permitió que su equipo de investigación escaneara el genoma de miles de usuarios de estas pruebas, con el objetivo de detectar las variaciones del ADN relacionadas con la hiperémesis.

En el estudio, que se ha publicado en Nature Communications, se compararon los genomas de 1.306 mujeres a las que se había administrado terapia con líquidos por vía intravenosa a consecuencia de las náuseas y vómitos sufridos durante la gestación, con los de 15.756 mujeres que no habían referido estos problemas mientras estuvieron embarazadas. De esta forma, los investigadores determinaron que los genes de las proteínas GDF-15 e IGFBP7 estaban significativamente asociados a la aparición del trastorno.

El equipo de Fejzo realizó un segundo análisis en el que se examinó el genoma de embarazadas que habían informado sobre sus náuseas y vómitos, en una escala que iba desde no sufrir ninguno de estos síntomas hasta padecerlos de forma severa, y encontraron las mismas variaciones en el ADN. Los resultados, además, fueron confirmados por Fejzo en una muestra de cientos de mujeres con hipéremesis que habían realizado los test de 23andMe y habían necesitado terapia de fluidos o alimentación por sonda.

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