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Bajan las muertes por malaria, pero sigue lejos de ser erradicada

La estrategia mundial contra la malaria ha reducido significativamente el número de casos y evitado millones de muertes entre 2000 y 2015, pero para erradicarla hace falta más financiación y cobertura sanitaria universal.
Escrito por: Eva Salabert

04/12/2019

Mosquitos que transmiten la malaria

La población en riesgo de contraer la malaria –especialmente los niños y las mujeres embarazadas– debe tener un fácil acceso a servicios sanitarios de atención primaria que tengan la capacidad de prevenir, diagnosticar y tratar esa grave enfermedad, recalca la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe sobre el paludismo 2019.

Aunque este organismo ha confirmado que entre los años 2000 y 2015 se ha conseguido una excepcional disminución de la carga de paludismo a nivel mundial, y muchos de los países en los que la carga de la enfermedad es baja avanzan para erradicarla, el ritmo de estos progresos se ha enlentecido en los últimos años y se cree que no será posible alcanzar los objetivos de reducir a la mitad las muertes por paludismo antes de 2023, ni erradicar el paludismo del planeta para 2030. En concreto, el año pasado 405.000 personas murieron de malaria, un 2,6 % menos que el año 2017.

En los seis países del Gran Mekong –Camboya, China, Myanmar, República Democrática Popular Lao, Tailandia y Vietnam– se ha reducido un 76% el número de casos de malaria, y un 95% los fallecimientos por esta causa

La OMS considera que para conseguirlo es imprescindible aumentar el dinero destinado a controlar y eliminar la malaria (en 2018 se gastaron 2.700 millones de dólares, una cantidad muy inferior a los 5.000 millones que habían sido fijados por la Estrategia Técnica Mundial 2016-2030), y establecer la cobertura sanitaria universal para que todas las personas que corran el riesgo de enfermar dispongan de la atención médica que permita evitarlo, o les administre el tratamiento necesario, sobre todo mujeres embarazadas y niños.

Y es que, en este grupo poblacional es en los que más gravemente impacta el paludismo, sobre todo en África subsahariana, donde cerca de 11 millones de embarazadas estaban infectadas con malaria en 2018. Como resultado, unos 872.000 niños nacieron con bajo peso al nacer. A nivel mundial, los niños representan casi el 70% de las muertes relacionadas con la malaria.

La carga de paludismo se reduce en todo el mundo

Una de las principales conclusiones del documento elaborado por la OMS es que la carga mundial del paludismo ha disminuido significativamente, y que esto es una prueba de que es posible mejorar. En concreto, en 2018 se notificaron menos de 10.000 casos de malaria en 49 países donde la enfermedad es endémica, en comparación con solo 40 países que lo hicieron en 2010. En ese año se registraron menos de 100 casos en 17 países (una cifra que indica que la eliminación es posible), en 2018 fueron 27 los países que notificaron este bajo número de casos.

Otro dato que anima al optimismo es que en 2018 la OMS declaró oficialmente que el paludismo había sido erradicado en Paraguay y Uzbekistán, y lo mismo certificó en 2019 en Argelia y Argentina. En todo el planeta ya hay 38 países y territorios que han conseguido este objetivo, entre ellos Europa, que quedó libre de la enfermedad en 2016.

 

También en la subregión del Gran Mekong se ha producido una progresiva disminución de casos de malaria y de fallecimientos por su causa. Así, en los seis países de esta subregión –Camboya, China, Myanmar, República Democrática Popular Lao, Tailandia y Vietnam– se han reducido un 76% el número de casos registrados y un 95% los fallecimientos provocados por la enfermedad. De hecho, en China no se ha notificado ningún caso por segundo año consecutivo, y en Camboya no se han producido muertes por esta causa en 2018.

Nuevas herramientas en la lucha antipalúdica

Las estrategias de lucha contra la malaria adoptadas a nivel global han logrado evitar millones de afectados y de muertes desde el año 2000, pero la enfermedad sigue siendo endémica en la Región de África de la OMS, donde se detectaron el 93% de los casos de paludismo en 2018, y seis países registraron más de la mitad de los casos: Nigeria (25%), República Democrática del Congo (12%), Uganda (5%), Costa de Marfil, Mozambique y Níger (4% cada uno).

En 2018, además, se notificaron 155 millones de casos de paludismo en los 11 países donde se concentra el 70% de la carga mundial de esta enfermedad (Burkina Faso, Camerún, Ghana, India, Mali, Mozambique, Níger, Nigeria, República Democrática del Congo, República Unida de Tanzania y Uganda).

Por ello, en 2018 la OMS lanzó una iniciativa, junto a la Alianza para Hacer Retroceder el Paludismo, que pretende acelerar los progresos en la lucha contra la malaria en los países que todavía soportan la mayor carga de morbilidad por su causa.

Los expertos consideran que para avanzar en su erradicación es necesario aprovechar las nuevas herramientas y estrategias en la lucha contra la malaria, como:

  • Lucha contra los vectores (insectos que transmiten la malaria). Se estudian nuevos métodos para diezmar a los mosquitos responsables de la propagación del paludismo, así como mosquiteras más eficaces, repelentes, trampas, etcétera, para proteger a la población de sus picaduras.
  • Campañas de vacunación. La vacuna antipalúdica ya se ha introducido en zonas de Ghana, Kenya y Malawi, en el marco de un programa piloto que coordina la OMS. Esta profilaxis es capaz de reducir cuatro de cada 10 casos de malaria en niños pequeños.

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