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Identifican bacterias intestinales para tratar la obesidad y el estrés

Crean un biobanco de bacterias intestinales humanas que permitirá desarrollar probióticos y terapias seguras y eficaces para tratar enfermedades crónicas metabólicas y mentales asociadas a la obesidad.
Escrito por: Eva Salabert

22/05/2019

Bacterias intestinales

Un proyecto europeo coordinado por expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha permitido identificar nuevas cepas de bacterias intestinales que pueden contribuir al desarrollo de una nueva generación de probióticos que tengan la capacidad de combatir eficazmente enfermedades crónicas relacionadas con la obesidad y el estrés, como la diabetes, el síndrome metabólico o la depresión.

Los investigadores han demostrado también que mantener la microbiota sana ayuda a controlar el apetito, el peso corporal y la inflamación asociada a la obesidad, así como a regular el metabolismo de nutrientes como la glucosa. Y han comprobado la gran influencia que tiene este universo bacteriano en el neurodesarrollo y la respuesta al estrés, que afectan a las probabilidades de sufrir enfermedades crónicas metabólicas y mentales a largo plazo.

Mantener la microbiota intestinal sana ayuda a controlar el apetito, el peso corporal y la inflamación asociada a la obesidad

Estos científicos, además, han elaborado un biobanco de bacterias intestinales humanas que servirá para crear tratamientos más seguros y eficaces contra la obesidad y las patologías metabólicas y mentales que provoca, y tendrá otras muchas aplicaciones futuras, tanto en la práctica clínica, como en el ámbito de la nutrición, ya que algunas de estas bacterias regulan vías endocrinas, inmunológicas y neurales claves.

Prevenir el desarrollo de obesidad

El proyecto, que se ha denominado MyNewGut ('Microbiome Influence on Energy Balance and Brain Development Function into Action to Tackle Diet-Related Diseases and Behaviour'), ha descubierto cuáles son las características de la microbiota intestinal que, junto al tipo de alimentación, aumentan las probabilidades de desarrollar obesidad y sufrir sus complicaciones, y que además pueden servir para predecir este problema de salud y adoptar medidas dietéticas que permitan prevenirlo.

Una alimentación poco saludable redujo la diversidad de la microbiota y aumentó la cantidad de bacterias que causan inflamación, en niños con peso normal que después desarrollaron sobrepeso

Yolanda Sanz, investigadora del CSIC y responsable del grupo de Ecología Microbiana, Nutrición y Salud del Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (IATA) de Valencia, ha explicado que uno de los estudios les permitió observar que una alimentación poco saludable reducía la diversidad de la microbiota y aumentaba la cantidad de proteobacterias (enterobacterias) que pueden provocar inflamación, en niños cuyo peso al principio era normal, pero que durante los cuatro años que duró el estudio desarrollaron sobrepeso.

Concepto de obesidad

En otro de los ensayos se realizó un trasplante fecal para transferir microbiota procedente de donantes sanos a pacientes con síndrome metabólico, y esto demostró que la microbiota sana incrementaba la expresión del receptor de dopamina del cerebro, aumentando el control del apetito y disminuyendo la ingesta de alimentos. Según Sanz, sus hallazgos revelan por primera vez en seres humanos que la microbiota intestinal tiene un efecto positivo en el control del balance energético y mejora así la salud metabólica, regulando el eje intestino-cerebro.

La calidad de las proteínas que ingerimos

La investigadora también ha indicado que estudiaron los efectos de la ingesta de proteínas –de origen animal como la caseína, o de origen vegetal como la soja– en individuos con sobrepeso, y comprobaron que al aumentar su ingesta se incrementaba también la proporción de productos proteicos que llegaban al intestino grueso y eran metabolizados por la microbiota del colon y generaban compuestos tóxicos.

Esto demuestra que no solo es importante la cantidad de proteína de nuestra dieta, sino también la calidad de la misma, porque de ello dependerá que la actividad de la microbiota genere una mayor o menor cantidad de metabolitos tóxicos para el riñón, y por ello es un factor a tener en cuenta en el caso de seguir una dieta alta en proteínas durante un tiempo prolongado.

Tipo de parto, antibióticos, y respuesta frente al estrés

Los científicos han analizado además la influencia de la microbiota intestinal –afectada por variables ambientales que dependen de los hábitos de vida, como el tipo de parto­– sobre la respuesta frente al estrés. Así, han encontrado que los adultos jóvenes que han nacido por cesárea tienen una exagerada respuesta al estrés en comparación con la de sus coetáneos que han venido al mundo mediante parto vaginal. También han observado que administrar antibióticos a los bebés nacidos por cesárea en sus primeros días de vida afecta negativamente a su neurodesarrollo.

Estos hallazgos son relevantes, ya que el estrés continuado se asocia a la aparición de trastornos mentales –como la depresión– y metabólicos –como las enfermedades cardiovasculares–, y también ha aumentado significativamente el número de partos por cesárea a nivel mundial. Los resultados de ensayos realizados en modelos experimentales muestran que la microbiota es la causa de la depresión asociada a la obesidad, y que recuperar su equilibrio con probióticos o antibióticos mejora las alteraciones emocionales.

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