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El ejercicio reduce la mortalidad en mayores cognitivamente frágiles

Los mayores con fragilidad cognitiva, es decir, fragilidad física y deterioro cognitivo simultáneamente, tienen un riesgo más elevado de morir, que se puede reducir hasta un 36% si realizan algún tipo de actividad física.
Escrito por: Natalia Castejón

13/03/2019

Mujer mayor realizando ejercicio para reducir la mortalidad

A medida que se entra en la tercera edad los niveles de ejercicio físico van decayendo, lo que incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades. Si esto se añade al deterioro cognitivo y al declive físico natural asociado al envejecimiento, aumenta el riesgo de fallecimiento, tal como ha dado a conocer un estudio publicado en la revista Mayo Clinic Proceedings.

En la investigación, realizada por miembros de la Universidad de Granada (UGR), la Universidad Autónoma de Madrid, el CIBER en Epidemiología y Salud Pública, el Instituto de Alimentación IMDEA y la Northeastern University (EE.UU.), se ha observado que el ejercicio físico en las personas con fragilidad cognitiva –manifestación clínica de fragilidad física y deterioro cognitivo de manera simultánea, pero con ausencia de demencia– puede reducir hasta un 36% el riesgo de muerte.

Prescribir ejercicio a las personas mayores con fragilidad cognitiva

Para realizar la investigación se contó con la participación de 3.677 personas de 72 años de media, que fueron analizadas a lo largo de 14 años en función de su actividad física y sus eventos de salud. La prevalencia de inactividad de los individuos del estudio fue de un 65%, algo normal porque son menos numerosos los adultos mayores que practican algún tipo de ejercicio en la tercera edad.

Los mayores con fragilidad cognitiva e inactivos tenían un riesgo de muerte equivalente a tener siete años más de edad

Irene Esteban-Cornejo, principal autora del trabajo, ha explicado que uno de los grandes hallazgos del estudio es que los participantes con fragilidad cognitiva que eran inactivos tenían un riesgo de mortalidad equivalente a tener siete años más de edad, en comparación con los que eran activos y robustos. Por ello, los investigadores instan a que las Instituciones de Salud Pública recomienden el ejercicio físico como una prescripción médica para las personas mayores con fragilidad cognitiva.

No obstante, los propios autores del trabajo advierten de que se necesitan más estudios longitudinales y experimentales para esclarecer la importancia de la actividad física de cara a disminuir la mortalidad en individuos cognitivamente frágiles.

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