Revelan cómo reacciona el cerebro de las abuelas al ver a sus nietos

Cuando las abuelas ven a sus nietos se activan las zonas de su cerebro que intervienen en la empatía emocional, lo que las hace propensas a sentir las alegrías y penas de los niños y a consentirles y estrecha su vínculo con ellos.
Escrito por: Eva Salabert

17/11/2021

Así reacciona el cerebro de una abuela

Los abuelos que se encargan de cuidar a sus nietos, también conocidos como abuelos canguro, establecen una relación muy especial con ellos, y si son cariñosos pueden influir de manera muy positiva en el desarrollo infantil. Un nuevo estudio ha descubierto ahora, por primera vez, cómo reaccionan los cerebros de las abuelas al ver a sus nietos, en concreto cuando miran fotos de sus nietos pequeños, ofreciendo una instantánea neuronal de este vínculo intergeneracional clave.

La investigación ha sido realizada por científicos de la Universidad de Emory y se ha publicado en Proceedings of the Royal Society B. “Lo que realmente destaca en los datos es la activación en áreas del cerebro asociadas con la empatía emocional”, ha señalado James Rilling, profesor de antropología de Emory y autor principal del estudio, que añade que “eso sugiere que las abuelas están orientadas a sentir lo que sienten sus nietos cuando interactúan con ellos. Si su nieto sonríe, sienten la alegría del niño. Y si su nieto llora, sienten el dolor y la angustia del niño”.

Los resultados del estudio también muestran que cuando las abuelas veían imágenes de su hijo adulto se producía una activación más intensa en una zona del cerebro asociada con la empatía cognitiva, lo que sugiere que pueden estar intentando comprender cognitivamente lo que su hijo adulto está pensando o sintiendo y por qué, pero no tanto desde el punto de vista emocional. Rilling lo explica diciendo que “es probable que los niños pequeños hayan desarrollado rasgos para poder manipular no solo el cerebro materno, sino también el de su abuela”, y que “un hijo adulto no tiene un aspecto tan tierno, por lo que es posible que no provoque la misma respuesta emocional”.

La ‘hipótesis de la abuela’ en la crianza de los niños

Las madres suelen recibir ayuda para criar a su descendencia, aunque las personas que colaboran en la crianza de los niños varían en diferentes sociedades y clases sociales. Según indica Rilling “a menudo asumimos que los padres son los cuidadores más importantes junto a las madres, pero eso no siempre es cierto”, y “en algunos casos las abuelas son las principales ayudantes”. Así, y según la ‘hipótesis de la abuela’ si las mujeres viven muchos años después de que finalice su capacidad reproductiva se debería a que pueden proporcionar beneficios evolutivos a sus descendientes, como cuidar de los nietos.

Esta hipótesis ha sido apoyada, entre otras evidencias, por los resultados de un estudio del pueblo tradicional Hadza de Tanzania, que muestran que la búsqueda de alimento por parte de las abuelas mejora el estado nutricional de sus nietos. En otro estudio, en el que se analizaba a comunidades tradicionales, se observó que la presencia de abuelas reduce los intervalos entre los partos de sus hijas y aumenta el número de nietos. En las sociedades más modernas hay cada vez más evidencia de que existe una relación entre el compromiso de las abuelas en la crianza de los niños y mejores resultados de los pequeños en diferentes aspectos, como la educación, el comportamiento o la salud.

Cuando veían imágenes de sus nietos en la mayoría de las abuelas había más actividad en áreas del cerebro que intervienen en la empatía emocional y el movimiento

El objetivo del nuevo estudio era comprender el cerebro de las abuelas sanas y su relación con los beneficios que proporcionan a sus familias. Los investigadores seleccionaron a 50 mujeres que contestaron a cuestionarios informando sobre sus experiencias como abuelas, con datos como la cantidad de tiempo que pasaban con sus nietos, las actividades que realizaban con los menores y el afecto que les tenían. Además, a estas mujeres se les realizaron pruebas de resonancia magnética funcional (fMRI) para medir su función cerebral mientras veían imágenes de su nieto, de un niño desconocido, del padre del mismo sexo del nieto y de un adulto desconocido.

Los investigadores comprobaron así que cuando veían imágenes de sus nietos en la mayoría de las participantes había más actividad en áreas del cerebro que intervienen en la empatía emocional y el movimiento, en comparación con lo que sucedía cuando miraban las otras imágenes. Además, aquellas abuelas en las que estas regiones cerebrales se activaron con mayor intensidad también refirieron en el cuestionario que querían participar más en el cuidado de sus nietos.

Al comparar los resultados de este trabajo con los de uno anterior en el que se analizó a padres mientras observaban fotos de sus hijos, encontraron que, en promedio, las zonas del cerebro implicadas en la empatía emocional y la motivación se activaban con más fuerza en las. “Nuestros resultados se suman a la evidencia de que parece haber un sistema de cuidado parental”, afirma Rilling.

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