Una vida social activa mejora la salud en mayores con discapacidad

Las personas mayores con una discapacidad crónica que llevan una vida social activa tienen mejor calidad de vida y menos riesgo de muerte, mientras que los ingresos y el nivel educativo no tienen apenas efectos en la mortalidad.
Escrito por: Natalia Castejón

02/10/2020

Personas mayores jugando en su tiempo libre

Un estudio llevado a cabo por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y publicado en la revista PLOS One ha mostrado que las personas mayores que tienen alguna discapacidad crónica podrían mejorar su calidad de vida y reducir su riesgo de morir llevando una vida social activa

Diego Ramiro, coordinador del estudio, ha revelado que esta investigación permite conocer más sobre cómo afectan los factores socioeconómicos tras el comienzo de la discapacidad, lo que ayudaría a mejorar la atención al paciente, el establecimiento de políticas públicas y de estrategias familiares para el cuidado de estos pacientes.

Visitar a los familiares o dar un paseo tiene efectos muy positivos en la esperanza de vida de las personas mayores con discapacidad crónica

Los resultados del trabajo indican que aquellas personas mayores con algún tipo de discapacidad crónica que tienen la capacidad de llevar a cabo actividades cotidianas, como por ejemplo visitar a sus familiares o dar un paseo, y lo hacen de manera habitual, provocan unos efectos muy positivos en su esperanza de vida.

¿Cómo afecta los factores socioeconómicos en la salud?

Según explican, otros estudios ya han demostrado que a menor estatus socioeconómico, mayor riesgo de muerte, lo que indica que las diferencias socioeconómicas tienen un papel muy importante en la salud y en el riesgo de morir.

Sin embargo, los resultados de esta investigación han establecido que solo tienen un pequeño efecto en las personas que empezaron con una discapacidad leve sin grandes cambios durante el tiempo del estudio, y un efecto marginal en aquellos con un inicio grave de la discapacidad, entre los 60 y la mitad de los 70 años, y haber experimentado varias nuevas dolencias en los años siguientes.

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