Confirman el vínculo entre la apnea del sueño y el alzhéimer

Un nuevo estudio ha confirmado que existe un vínculo entre padecer apnea obstructiva del sueño –que provoca interrupciones en la respiración del paciente mientras duerme– en la mediana edad y sufrir alzhéimer en la vejez.
Escrito por: Eva Salabert

02/10/2020

Hombre mayor con apnea para dormir y máquina CPAP

Una nueva investigación confirma que existe una asociación entre la apnea obstructiva del sueño (AOS) –un trastorno que se caracteriza por la obstrucción repetida de las vías respiratorias durante el sueño y que afecta a más de 936 millones de personas en todo el mundo– y el desarrollo de alzhéimer, ya que ha comprobado que las proteínas tóxicas asociadas a este tipo de demencia aparecen y se propagan de la misma forma en el cerebro de los pacientes con AOS.

El estudio, que ha sido realizado por científicos australianos e islandeses, liderados por la Universidad RMIT de Australia y se ha publicado en la revista Sleep, se centró en el análisis del hipocampo –relacionado con la memoria– y el tronco encefálico, por ser dos zonas del cerebro en las que se aprecian algunos de los primeros signos patológicos del alzhéimer.

Una persona con apnea del sueño durante la mediana edad tiene más probabilidades de desarrollar alzhéimer cuando sea mayor

Los investigadores analizaron post mortem el tejido cerebral de más de 30 personas con una edad promedio de 67 años, que padecían apnea, pero que antes de morir no habían manifestado síntomas de deterioro cognitivo o demencia, y buscaron en dichas muestras la presencia de placas de proteína amiloide y ovillos neurofibrilares tau, que son signos característicos del alzhéimer.

Stephen Robinson, profesor de la RMIT y principal investigador, ha explicado que una persona con apnea del sueño durante la mediana edad tiene más probabilidades de desarrollar alzhéimer cuando sea mayor, mientras que si padece alzhéimer también es más probable que tenga apnea del sueño que otras personas de su misma edad sin esta enfermedad degenerativa.

La apnea interfiere en el sueño profundo de ondas lentas

Aunque en el estudio se encontraron tanto placas como ovillos en el cerebro de los individuos con apnea, las placas estaban más asociadas a casos graves de apnea. Además, se observó que el tratamiento con presión positiva continua nasal o CPAP (según sus siglas en inglés) –la terapia estándar para aliviar la apnea de moderada a severa– no influía en la cantidad de placas halladas en el cerebro.

Según declaraciones de Robinson recogidas por New Atlas, en aquellos casos con apnea del sueño leve solo encontraron "placas y ovillos en la zona cortical cerca del hipocampo, precisamente donde se encuentran por primera vez en la enfermedad de Alzheimer".

La apnea puede impedir que se alcance de forma eficaz la fase del sueño profundo de ondas lentas, que se encarga de eliminar las proteínas tóxicas del cerebro

El experto ha afirmado que aunque algunas de las personas estudiadas podrían haber tenido un deterioro cognitivo leve o una demencia no diagnosticada, ninguno había manifestado síntomas lo suficientemente intensos como para tener un diagnóstico, a pesar de que la densidad de placas y ovillos en el cerebro de algunos de ellos era suficientemente elevada como para indicar la presencia de alzhéimer.

La explicación al vínculo entre apnea del sueño y el desarrollo de alzhéimer podría estar en el hecho de que el sueño profundo de ondas lentas se encarga de eliminar las proteínas tóxicas del cerebro y prevenir así la acumulación que puede dar lugar al alzhéimer, y la apnea podría impedir o dificultar que se alcanzara esta fase del sueño de forma eficaz, debido a las alteraciones originadas por los momentos en los que se interrumpe la respiración.

Robinson considera que han logrado un importante avance en la comprensión de los vínculos entre ambos problemas de salud, que contribuirá al desarrollo de nuevas terapias que permitan tratar, y tal vez prevenir, la enfermedad de Alzheimer, y señala que continuarán investigando en esta línea y analizando signos de inflamación y cambios en los vasos sanguíneos que proporcionan nutrientes al cerebro.

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