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Parto de nalgas
Al final del embarazo el feto se coloca boca abajo para nacer, pero si no se da la vuelta se dice que “viene de nalgas”. Te explicamos en qué casos está indicado una cesárea, y qué técnicas se usan para ayudar al bebé a girarse.
Escrito por Caridad Ruiz, Periodista especializada en salud y nutrición

Técnicas para ayudar al bebé de nalgas a darse la vuelta

Cuando se detecta que un bebé “viene de nalgas”, antes de que llegue el parto y si el feto continúa manteniendo una presentación podálica, se puede intentar que se dé la vuelta y se coloque en posición cefálica para aumentar las posibilidades de un parto vaginal y evitar la necesidad de recurrir a la cesárea. Estas son algunas de las técnicas que se suelen utilizar para ayudar a girarse al bebé:

Versión externa

En algunos hospitales hoy se practica lo que se conoce como versión externa. En realidad, se trata de una antigua técnica obstétrica, que incluso Hipócrates en el siglo V a. C. ya mencionaba, y era común a principios del siglo pasado. Durante un tiempo dejó de practicarse por el riesgo que conllevaba, pero en la actualidad se realiza con todos los adelantos médicos y con máxima seguridad.

Versión externa

Consiste en que el ginecólogo, con sus manos y por medio de masajes, mueve al bebé a través de la pared abdominal para conseguir que se dé la vuelta, asistido por la ecografía y el monitor fetal. “De manera externa manipulamos a través del abdomen materno para dar la vuelta al feto y que se ponga de cabeza”, dice el ginecólogo Juan León, del Hospital Gregorio Marañón, quien nos informa de que en algunos centros se realiza con anestesia epidural para que no resulte dolorosa.

Para la versión externa se cita a la mujer normalmente hacia la semana 37 o 38 de embarazo. Esta maniobra se suele realizar en un quirófano por si surge alguna complicación, pero lo más importante según el doctor León es que se cuente “con una serie de herramientas como el ecógrafo y el registro de la frecuencia cardiaca fetal para controlar el bienestar fetal”.

“Primero hay que saber cómo se encuentra el feto porque en algunos casos está contraindicada. Si la placenta está tapando el cuello uterino (placenta previa), entonces no tiene sentido hacer una versión porque es imposible el parto vaginal”, añade. En el momento que el monitor fetal refleja algún problema, la versión externa se interrumpe de inmediato. “Y una vez que se ha terminado se vuelve a comprobar cómo se encuentra el feto”, señala el doctor.

Posibles complicaciones de la versión externa 

Aunque las complicaciones de esta técnica son raras, entre los riesgos se encuentran:

¿Funciona siempre?

Según el docor León, “en dos de cada tres versiones externas logramos tener una versión exitosa y que acaba en un parto vaginal, que es lo que se persigue”. Esta tasa de éxito depende de muchos factores: es más complicado cuando la mujer tiene un abdomen muy voluminoso o si ha tenido una cesárea previa. En cambio, si ya tiene más hijos, “se manipula mucho mejor”, afirma el ginecólogo. Y en ocasiones se dan bebés muy testarudos que, a pesar de darse la vuelta con la ayuda de las manos del ginecólogo, vuelven a girarse y se colocan de nuevo en posición podálica. “En uno de cada 50 casos el feto se vuelve a poner de nalgas”, concluye.

Moxibustión

La moxibustión es una técnica de la medicina tradicional china que consiste en aplicar una especie de puros de artemisa con la punta caliente en el punto 67 del meridiano de vejiga, que se corresponde con el dedo meñique del pie.

Moxibustión

La revista Jama publicó en el año 1998 un estudio realizado por el italiano Francesco Cardini y el doctor Huang Weins, del Hospital de Mujeres de Jiangxi en Nanchang (China), para evaluar su eficacia, que concluía que aplicada durante una o dos semanas a partir de la 33ª semana de gestación, un 74% de los fetos cambió de posición, frente al 48% de los que no recibieron este tratamiento. No obstante, se trata de un técnica alternativa, con las restriccoiones de uso y efectividad que ello conlleva.

En todo caso, debería evitarse si existe alguna patología fetal o materna, en caso de amenaza de parto prematuro, en gestaciones gemelares, hipertensión, problemas de placenta de algún tipo, miomas o malformaciones uterinas.

Yoga

Practicar yoga en el embarazo resulta beneficioso y los expertos en yoga afirman que determinadas posturas facilitan que el bebé se dé la vuelta, aunque es cierto que no hay estudios científicos que lo avalen, por lo que conviene ser cautos con su uso. “Sabemos que la postura materna también influye en la posición del bebé. La posición en cuadrupedia resulta de gran utilidad en algunos partos vaginales, y también favorece el cambio de posición fetal, pero hoy faltan estudios concluyentes que confirmen dicha teoría”, señala la doctora Mª Carmen Navas Acién, ginecóloga del Hospital Vithas La Salud de Granada.

Yoga embarazada

Las posturas del yoga que en principio podrían ayudar al bebé a girarse cuando viene de nalgas son:

  • En cuclillas: es una postura que está indicada durante toda la gestación porque crea espacio para el feto y permite abrir la zona de la pelvis e incrementar así la circulación sanguínea en el perineo. Hay que ponerse de pie con los pies separados unos 30 cm, doblar las rodillas, y terminar de descender lentamente cuando tus manos hayan tocado el suelo.
  • Tumbada en el suelo con las rodillas dobladas y los hombros pegados al suelo, debes levantar tus caderas hasta que la columna quede a unos 45º del suelo. Mantén esta postura durante 15 minutos, y practícala varias veces al día. El objetivo es que el peso de la barriga provoque un ascenso del diafragma para dejar más espacio al bebé para que pueda girar.

Actualizado: 5 de Marzo de 2019

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