Conductas de bebés con autismo predicen su habilidad comunicativa

Ciertos comportamientos típicos en la infancia pueden ayudar a predecir las habilidades comunicativas que tendrán los niños con autismo en el futuro, ayudando a entender este trastorno y mejorando su abordaje temprano.
Escrito por: Natalia Castejón

27/08/2021

Bebé tumbado en el suelo jugando

Una de las mayores preocupaciones de los padres de niños con autismo es cómo podrán enfrentarse a los desafíos sociales, como la dificultad para hacer amigos, comunicarse, o mostrar empatía hacia los demás. Un estudio realizado por miembros de la Universidad Tecnológica de Nanyang (Singapur), la Universidad de Carolina del Norte y la Universidad del Sur de California (EE.UU.), ha descubierto una serie de comportamientos típicos en la infancia que podrían indicar cómo serán las habilidades comunicativas de los niños con autismo en el futuro.

Para esta investigación, que se ha publicado en el Journal of Autism and Developmental Disorders, se analizaron vídeos caseros de 29 niños con trastorno del espectro autista (TEA) tomados cuando tenían entre 9 y 12 meses, y entre 15 y 18 meses; sin embargo, en el momento del estudio los participantes ya habían cumplido entre tres y siete años.

Una mejor imitación en los primeros meses de vida permite que los bebés aprendan habilidades de juego y lenguaje convencionales

Los investigadores encontraron tres habilidades que aparecen de forma temprana –sobre los 12 meses de edad– en el desarrollo típico infantil, y que estarían vinculadas con la comunicación y el funcionamiento intelectual del futuro, como compartir atención alternando la mirada, dirigiendo la atención de otra persona, y siguiendo la mirada o el punto de otra persona. A los 9 meses los bebés tienen la capacidad de imitar acciones en objetos, y el juego simbólico empieza a los 12 meses aproximadamente.

Atención conjunta, imitación y juego con objetos

Encontraron que los niños que demostraron más niveles medios de atención conjunta, imitación y juego con objetos cuando eran bebés tenían puntuaciones más altas de comunicación y coeficiente intelectual entre los tres y los siete años. Además, los que empezaban a andar antes tuvieron habilidades cognitivas y del lenguaje más altas en el mismo margen de edad.

“A los 9-12 meses la atención conjunta, la imitación y el juego de objetos desempeñan un papel importante en la predicción de resultados posteriores para los niños con TEA”, explica Kenneth K Poon, autor principal de la investigación. La hipótesis es que una mejor atención conjunta hace que los bebés puedan aprovechar más oportunidades de asociación de palabras habladas y sus referentes, además de aprender a comunicarse compartiendo un enfoque con otra persona.

“A los 9-12 meses la atención conjunta, la imitación y el juego de objetos desempeñan un papel importante en la predicción de resultados posteriores para los niños con TEA”

Un mejor juego con objetos podría dar como resultado más oportunidades para aprender sobre ellos y cómo los utilizan las personas, así como más probabilidades de que otros se unan al juego del niño y hablen sobre sus intereses y acciones. Por último, una mejor imitación en los primeros meses de vida permite que los bebés aprendan habilidades de juego y lenguaje convencionales.

Es importante, recalcan los autores, que se tengan en cuenta estas tres habilidades para poder predecir las habilidades futuras de los pequeños, y se deben crear intervenciones tempranas para que sea posible promover la competencia comunicativa en niños con trastorno del espectro autista.

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