Los bebés y niños expuestos al tabaco sufren envejecimiento acelerado

La exposición al humo del tabaco en el embarazo y en los primeros años de la vida podría provocar un envejecimiento acelerado en el futuro, asociado a más enfermedades metabólicas, neurodegenerativas y cardiovasculares.
Escrito por: Natalia Castejón

26/08/2021

Padre fumando junto a su bebé

El humo del tabaco es perjudicial a cualquier edad, pero podría ser especialmente dañino durante el embarazo y la primera infancia, tal como ha revelado un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) en el que se ha encontrado que la exposición a este tipo de humo en el útero y en los primeros años de vida podría acelerar el envejecimiento biológico en el futuro.

La investigación, que se ha publicado en la revista Enviromental International, analizó la exposición a factores ambientales desde el embarazo y a una edad temprana de los bebés, que pueden alterar el metabolismo y la fisiología y condicionar la salud futura. También se estudió el proceso de envejecimiento de los niños, pues a nivel celular se puede medir mediante relojes epigenéticos que contabilizan los niveles de metilación del ADN en el genoma, y así se lograría saber la edad biológica de una persona.

El estudio también encontró que la exposición al hollín o carbono negro en el domicilio aceleraba el envejecimiento epigenético de los niños

Tras hacer todas las mediciones a 1.173 niños y niñas de entre 6 y 11 años de seis países europeos, se encontró que la exposición al humo del tabaco durante el embarazo aceleraba el envejecimiento epigenético, y que la exposición posnatal al tabaco de padres fumadores, y de hollín o carbono negro dentro del domicilio, también tuvo esta repercusión en la salud de los más pequeños.

Dos variables reducen el envejecimiento biológico

Otro de los hallazgos indicó dos variables que se asociaron con una reducción en el envejecimiento biológico, que fueron el pesticida orgánico DMDTP y un contaminante orgánico persistente (bifenilo policlorado-138). “Necesitamos investigar más a fondo para entender estos resultados, pero el primero podría explicarse por un mayor consumo de frutas y verduras, mientras que el segundo podría explicarse por su correlación con el índice de masa corporal”, explica Paula de Prado-Bert, principal autora del estudio.

Aunque estos resultados no muestran causalidad, pues el estudio es de carácter observacional, es la primera piedra para poder estudiar el exposoma en los primeros años de vida y gracias a estos trabajos se podrán implementar políticas de salud destinadas a reducir la exposición ambiental a sustancias nocivas y a promover el “envejecimiento saludable” desde edades tempranas.

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