La voz materna calma el dolor de bebés prematuros en pruebas médicas

Los bebés prematuros que son sometidos a pruebas médicas rutinarias sienten menos dolor y tienen mayores niveles de oxitocina, la hormona del apego y del estrés, cuando oyen la voz de sus madres.
Escrito por: Natalia Castejón

30/08/2021

Madre junto a la incubadora hablando a su bebé prematuro

La mayoría de los bebés que nacen antes de la semana 37 de gestación, es decir, de manera prematura, son llevados a la incubadora para recibir cuidados intensivos, entre los que se incluyen pruebas médicas diarias para conocer su estado de salud. Alguna de estas intervenciones médicas pueden ser dolorosas, aunque un estudio ha demostrado que la voz materna podría reducir esta sensación en los niños pretérmino.

No siempre se puede suministrar analgésicos farmacéuticos a los bebés prematuros, pues existe un riesgo de efectos secundarios a corto y largo plazo sobre el desarrollo neurológico, es por ello que se opta por otras vías para calmarles, como cogerles en brazos, soluciones azucaradas o colocarles una tetina para la simular la succión.

Los niveles de oxitocina, la hormona del apego y del estrés, subieron de 0,8 picogramos por mililitro a 1,4 cuando la madre habló durante la prueba del talón

No obstante, un estudio realizado por miembros de la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación (FPSE) y del Centro Suizo de Ciencias Afectivas (CISA) de la Universidad de Ginebra (UNIGE) ha descubierto que los bebés pretérmino que cuentan con la presencia y con la voz materna durante, por ejemplo, la prueba del talón, tenían menos dolor que los que estaban alejados de sus madres.

Hablar al bebé reduce su sensación de dolor

En el estudio, que se ha publicado en la revista Scientific Reports, se analizó a 20 bebés prematuros de un hospital de Italia y se dividió en tres fases que duraron tres días. La prueba consistía en hacerles la prueba del talón sin la presencia materna, con la presencia materna y hablando al bebé, y estando presente y cantándole antes, durante y después de la inyección.

Para medir el dolor de los prematuros se optó por el Preterm Infant Pain Profile (PIPP), que codifica entre 0 y 21 las expresiones faciales y la fisiología relacionada con el dolor, como la frecuencia cardiaca o la oxigenación. Los resultados mostraron que el PIPP es de 4,5 cuando la madre estaba ausente, 3,8 cuando la madre canta y 3 cuando le habla durante la intervención.

“Los padres juegan aquí un papel protector y pueden actuar y sentirse implicados para ayudar a su hijo a estar lo mejor posible, lo que refuerza los lazos de apego esenciales que se dan por sentados en un parto a término”

En cuanto a los niveles de oxitocina generados durante la prueba, antes de que la madre hablara o cantara y después del pinchazo en el talón, los investigadores encontraron que los niveles de oxitocina subieron de 0,8 picogramos por mililitro a 1,4 cuando la madre habló, algo positivo para el bebé.

Manuela Filippa, una de las autoras del estudio aclara que “demostramos aquí la importancia de acercar a padres e hijos, especialmente en el delicado contexto de cuidados intensivos”. “Además, los padres juegan aquí un papel protector y pueden actuar y sentirse implicados para ayudar a su hijo a estar lo mejor posible, lo que refuerza los lazos de apego esenciales que se dan por sentados en un parto a término”, termina Didier Grandjean, primer autor de la investigación.

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