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Dormir la siesta mejora la memoria emocional en niños pequeños

Combinar la siesta junto con un buen sueño nocturno demuestra ser beneficioso para mejorar tanto la memoria como el procesamiento emocional de los niños de entre tres y cinco años de edad, según un estudio.
Escrito por: Eva Salabert

27/08/2018

Niña durmiendo la siesta

Photo by dagon_ on Pixabay

Un equipo de investigadores de la University of Massachusetts Amherst (EE.UU.), ha comprobado que los niños pequeños que duermen la siesta obtienen un beneficio adicional que no se consigue únicamente con el sueño nocturno, ya que este doble descanso favorece la favorece la memoria y la consolidación de recuerdos, como ya se había observado en anteriores estudios, pero además contribuye a mejorar la regulación de las emociones en la primera infancia tal y como acaban de confirmar en el estudio que ha sido publicado en Scientific Reports.

La primera infancia es precisamente una etapa crítica para el desarrollo emocional y de las habilidades lingüísticas, y en ella se inicia la regulación de los pensamientos y comportamientos. Por ello, las intervenciones dirigidas a mejorar el aprendizaje emocional a estas edades pueden proporcionar grandes ventajas que tendrán un impacto a largo plazo.

Consolidar los recuerdos de la memoria emocional

Los investigadores decidieron averiguar si dormir la siesta podía contribuir a la consolidación de los recuerdos en el caso de la memoria con un significado emocional, es decir, con un contenido emocional bueno, o malo, en la temprana infancia, para lo que realizaron sus pruebas con 49 niños con edades comprendidas entre los 34 y los 64 meses (de tres a cinco años, aproximadamente).

Proporcionaron a los participantes una serie de imágenes que reproducían caras de hombres o mujeres emocionalmente neutrales, emparejadas con descripciones que contenían palabras agradables o desagradables, pero no produjeron efectos significativos en la memoria emocional de los niños, ni siquiera cuando se probó tras una siesta en comparación a haber pasado el mismo periodo de tiempo despierto. Sin embargo, cuando el experimento se repitió a la mañana siguiente, tras el correspondiente descanso nocturno, la precisión de la memoria era mayor en los pequeños que habían dormido siesta el día anterior.

Dormir la siesta una media de 70 minutos diarios puede mejorar el aprendizaje socioemocional de los niños pequeños

La siesta beneficia el aprendizaje emocional en la primera infancia

Como ha explicado Rebecca Spencer, una de las investigadoras que ha realizado este estudio, es habitual que los padres de niños en edad preescolar afirmen que sus hijos se muestran malhumorados o confusos cuando se saltan la siesta, y sus hallazgos confirman las observaciones de los progenitores y sugieren que las siestas contribuyen a favorecer el procesamiento emocional a estas edades.

Los autores del trabajo afirman que sus resultados demuestran que la siesta conlleva beneficios para el procesamiento de la memoria, y que teniendo en cuenta que el correcto aprendizaje socioemocional de los niños en edad preescolar puede ayudarles a superar los retos a los que se enfrentan durante su educación, es aconsejable que duerman una media de 70 minutos diarios de siesta, y que esta práctica se incluya en sus programas escolares para garantizar que disponen de tiempo suficiente para llevarla a cabo.

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