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Alteraciones metabólicas pueden ayudar a detectar antes el autismo

No existe ninguna prueba diagnóstica para el trastorno del Espectro Autista, pero una analítica que indique alteraciones en el metabolismo de los aminoácidos podría contribuir a un diagnóstico más temprano en bebés.

11/09/2018

Niño autista sentado con su peluche

Photo by cherylholt on Pixabay

Científicos del centro UC Davis MIND Institute y NeuroPointDX, de EE.UU., han descubierto que la desregulación del metabolismo de los aminoácidos –un biomarcador detectable en un análisis de sangre– se puede utilizar para detectar aproximadamente el 17% de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), una novedad esperanzadora ya que hasta la fecha no hay pruebas concretar para el diagnóstico precoz del autismo. Este hallazgo incluso podría ayudar a conseguir en un futuro un tratamiento dietético dirigido para estos pacientes.

Para la investigación, publicada en la revista Biologiocal Psychiatry, se recogieron muestras de sangre de 516 niños con TEA, de entre 18 meses de edad y los cuatro años, y compararon estas muestras con las de 164 niños de edades similares con un desarrollo normal. Encontraron que el 16,7% de los pequeños con TEA tenía unas bajas concentraciones de algunos aminoácidos llamados de cadena ramificada (leucina, isoleucina y valina) y desequilibrios en otros (glutamina, glicina y ornitina). Es decir, su metabolismo no funcionaba correctamente, y por eso los aminoácidos se encontraban trastocados.

Las actuales investigaciones sobre el autismo se centran en conseguir identificar alteraciones que se puedan detectar con pruebas médicas concretas

Objetivo: diagnosticar antes el autismo

Estos hallazgos son sumamente importantes para el diagnóstico del TEA. Aunque se manifiesta en los tres primeros años de vida, es frecuente que a un niño se le diagnostique más tarde. Como no existe ninguna prueba médica (análisis de sangre, escáner…) que se pueda emplear, los neurólogos se basan en el comportamiento y desarrollo del niño y en una amplia sintomatología que no siempre es evidente.

Si se confirma este avance, en algunos niños sería posible diagnosticar mucho antes este trastorno con un sencillo análisis de sangre y, de esta forma, que el pequeño reciba cuando aún es un bebé el tratamiento adecuado, como la estimulación o la atención temprana. De este modo, permitiría identificar a los pacientes candidatos a una intervención dirigida a través de la suplementación dietética o la dieta especializada.

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