Sufrir estrés en la infancia y adolescencia puede alterar el cerebro

Las personas que pasan por situaciones de estrés continúo en la infancia o la adolescencia tienen más riesgo de alteraciones en el desarrollo de la corteza prefrontal del cerebro, lo que deriva en problemas conductuales, sobre todo en mujeres.
Escrito por: Natalia Castejón

20/04/2021

Estrés en la infancia altera el cerebro

El estrés continuado tiene grandes efectos dañinos para la salud, especialmente en las primeras etapas de la vida. Un estudio realizado por miembros de la Universitat de València, la Universitat Jaume I y la Red Nacional Española de Investigación en Salud Mental (CIBERSAM) ha encontrado que vivir situaciones de estrés continuas durante la infancia o la adolescencia puede alterar el correcto desarrollo del cerebro, particularmente en las mujeres.

La investigación que lo afirma, publicada en la revista Neurobiology of Stress, ha llegado a la conclusión de que este daño en el circuito neuronal causado por el estrés se produce concretamente en algunas regiones cerebrales, sobre todo en la corteza prefrontal que es la que se encarga del control conductual, la personalidad e incluso las capacidades cognitivas y que termina de desarrollarse en los primeros años de vida.

En los primeros años de vida la corteza prefrontal –encargada del comportamiento, personalidad y capacidad cognitiva– se está desarrollando por lo que el estrés puede interferir negativamente

Esta alteración debida a situaciones estresantes continuadas puede provocar daños a largo plazo en las conexiones neuronales, en su funcionamiento y en los comportamientos asociados. Las pruebas para llegar a estos hallazgos se hicieron en ratones macho y hembra que fueron sometidos a situaciones estresantes en las últimas fases de la infancia y adolescencia y se analizaron sus circuitos neuronales de la corteza prefrontal.

Las mujeres son más vulnerables a los daños cerebrales

Los investigadores han informado que el sexo interfiere en la respuesta al estrés, haciendo que las mujeres sean más proclives a desarrollar trastornos psiquiátricos relacionados, algo que se encontró en estos ensayos con ratones. Las alteraciones cerebrales se dieron particularmente en las neuronas inhibidoras, un tipo de neuronas que se encargan del control y de la sincronización de las redes neuronales del cerebro.

Por otro lado, también se encontraron cambios en la expresión de algunas moléculas cuya función es la de regular la plasticidad de estas neuronas inhibidoras. Todo esto podría hacer que aquellos que han tenido estrés durante su infancia y su adolescencia tengan problemas de conducta, cognitivos o personalidad en el futuro.

Estos resultados recalcan la importancia de cuidar la salud mental de los más pequeños, evitándoles situaciones estresantes que pueden pasarles factura en los años posteriores.El estrés continuado tiene grandes efectos dañinos para la salud, especialmente en las primeras etapas de la vida. Un estudio realizado por miembros de la Universitat de València, la Universitat Jaume I y la Red Nacional Española de Investigación en Salud Mental (CIBERSAM) ha encontrado que vivir situaciones de estrés continuas durante la infancia o la adolescencia puede alterar el correcto desarrollo del cerebro, particularmente en las mujeres.

La investigación que lo afirma, publicada en la revista Neurobiology of Stress, ha llegado a la conclusión de que este daño en el circuito neuronal causado por el estrés se produce concretamente en algunas regiones cerebrales, sobre todo en la corteza prefrontal que es la que se encarga del control conductual, la personalidad e incluso las capacidades cognitivas y que termina de desarrollarse en los primeros años de vida.

En los primeros años de vida la corteza prefrontal –encargada del comportamiento, personalidad y capacidad cognitiva– se está desarrollando por lo que el estrés puede interferir negativamente

Esta alteración debida a situaciones estresantes continuadas puede provocar daños a largo plazo en las conexiones neuronales, en su funcionamiento y en los comportamientos asociados. Las pruebas para llegar a estos hallazgos se hicieron en ratones macho y hembra que fueron sometidos a situaciones estresantes en las últimas fases de la infancia y adolescencia y se analizaron sus circuitos neuronales de la corteza prefrontal.

Las mujeres son más vulnerables a los daños cerebrales

Los investigadores han informado que el sexo interfiere en la respuesta al estrés, haciendo que las mujeres sean más proclives a desarrollar trastornos psiquiátricos relacionados, algo que se encontró en estos ensayos con ratones. Las alteraciones cerebrales se dieron particularmente en las neuronas inhibidoras, un tipo de neuronas que se encargan del control y de la sincronización de las redes neuronales del cerebro.

Por otro lado, también se encontraron cambios en la expresión de algunas moléculas cuya función es la de regular la plasticidad de estas neuronas inhibidoras. Todo esto podría hacer que aquellos que han tenido estrés durante su infancia y su adolescencia tengan problemas de conducta, cognitivos o personalidad en el futuro.

Estos resultados recalcan la importancia de cuidar la salud mental de los más pequeños, evitándoles situaciones estresantes que pueden pasarles factura en los años posteriores.

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