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Tomar omega 3 en el embarazo reduce el riesgo de asma en el niño

La administración de suplementos de ácidos grasos omega 3 a mujeres embarazadas, sobre todo si tienen bajos niveles en sangre de este nutriente, reduce el riesgo de que sus hijos desarrollen asma durante la infancia.
El salmón es una fuente de omega 3

El salmón es un alimento muy rico en ácidos grasos omega 3, por lo que es recomendable consumirlo durante el embarazo.

05 de Enero de 2017

Consumir suplementos de ácidos grasos omega 3 durante el embarazo reduce el riesgo de que el niño padezca asma e infecciones respiratorias durante la infancia, según los resultados de una investigación realizada por la Universidad de Copenhague (Dinamarca) –que se ha publicado en The New England Journal of Medicine–, en la que se analizaron los datos de 736 embarazadas.

Para llevar a cabo este estudio, se dividió a estas mujeres en dos grupos, y durante el tercer trimestre de la gestación tomaron cada día, o bien suplementos de aceite de pescado con un elevado contenido en omega 3, o bien aceite de oliva. Cuando sus hijos llegaron a los tres años de edad, los investigadores comprobaron que aquellos cuyas madres habían tomado los suplementos tenían un 17% de riesgo de sufrir asma o problemas respiratorios, una probabilidad que ascendía al 24% en el caso de los niños cuyas madres pertenecían al grupo control que no había ingerido omega 3.

A los tres años de edad, los niños cuyas madres habían tomado suplementos de omega 3 tenían un 17% de riesgo de sufrir asma, frente al 24% de los hijos de las mujeres que pertenecían al grupo de control 

Los beneficios del consumo de omega 3 eran significativamente mayores en el caso de que la embarazada presentara concentraciones muy bajas de estos ácidos en sangre, un dato que han resaltado los autores del estudio, que sugieren que la prevención se centre especialmente en las mujeres con este déficit, ya que estos ácidos grasos desempeñan un importante papel en la respuesta inmune del organismo, y su carencia podría afectar a los pulmones del feto, de forma que tuvieran mayor propensión a inflamarse y, con el tiempo, esto favoreciera el desarrollo de asma.

Como ha explicado Hans Bisgaard, profesor de pediatría de la Universidad de Copenhague y principal autor del trabajo, medir los niveles de grasas omega 3 en la sangre, o identificar los genes relacionados con la tendencia a tener estos bajos niveles, ayudaría a determinar cuáles son las mujeres cuyos descendientes obtendrían más beneficios si se les administrasen los suplementos durante el embarazo. Bisgaard ha añadido que son necesarios nuevos estudios que confirmen los hallazgos en personas con otras características –ya que han observado que la genética influye en los resultados–, y permitan determinar cuál es la dosis más adecuada.

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