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Dar a luz en verano y otoño conlleva más riesgo de depresión posparto

La estación del año en la que nazca el bebé, la duración de la gestación, el índice de masa corporal, o la administración de anestesia epidural podrían ser claves en el desarrollo de la depresión posparto, según un estudio.
Embarazada en otoño

Las mujeres que dan a luz en invierno y primavera hacen más actividades con los bebés en casa y eso es más agradable para ellas.

30 de Octubre de 2017

Entre el 10% y el 15% de las mujeres presentarán depresión posparto, según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Dos de cada diez, según otras fuentes. Ante estas cifras, un grupo de investigadores del Hospital Brigham & Women’s de Boston (Estados Unidos) ha realizado un estudio en el que ha descubierto nuevos factores de riesgo asociados a este trastorno, como la estación del año en la que se dé a luz, si no se recibió anestesia epidural durante el parto, la duración de la gestación, o el índice de masa corporal (IMC).

La investigación, presentada en Anesthesiology 2017, analizó los registros hospitalarios de 20.169 mujeres que tuvieron a sus hijos entre junio de 2015 y agosto de 2017. De todas ellas, 817 fueron diagnosticadas con depresión posparto, es decir, un 4,1% de la muestra.

En el trabajo se observó que las mujeres que daban a luz en las estaciones de verano y otoño tenían un riesgo más elevado de desarrollar el llamado baby blue que las que lo hacían en primavera o invierno. El motivo que barajan los autores para explicarlo es que cuando las condiciones climáticas son adversas las madres realizan más actividades con sus bebés dentro de casa, lo que parece resultar más agradable para ellas.

El dolor que sufren las mujeres en el parto sin epidural podría ser uno de los factores determinantes para desarrollar depresión posparto

La epidural reduce el riesgo de depresión posparto

El segundo hallazgo significativo fue que la administración de anestesia epidural u otro tipo de analgesia reducía las probabilidades de tener depresión posparto algo que ya se había observado en investigaciones previas y que, según el Dr. Jie Zhou, uno de los principales autores del estudio, se debe a que los dolores que experimentan las parturientas pueden dejar huella, tanto de manera física como psicológica, y fomentar el estrés, la tristeza y la ansiedad propias de este trastorno.

El tiempo que duraba la gestación también resultó ser un factor de riesgo cuando era insuficiente, y es que cuando el embarazo se ha prolongado el tiempo necesario la edad gestacional del bebé es la adecuada, y eso significa que ha madurado lo suficiente, por lo que la madre está más tranquila durante y después del parto, al ser consciente de que su hijo va a estar más sano, mientras que en caso contrario la mujer se preocupa por los problemas de salud que pueda sufrir el recién nacido.

Por último, aquellas embarazadas que tenían un alto índice de masa corporal (IMC) desarrollaron más este trastorno que las que presentaron un peso saludable, posiblemente porque tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones del embarazo y también precisan un mayor seguimiento ambulatorio.

Con este estudio los científicos pretenden dar a conocer estos nuevos factores de riesgo de la depresión posparto y ayudar a las mujeres a evitar todos aquellos que estén en su mano, para conseguir así reducir la incidencia de este problema a veces ocultado en la sociedad, que causa una adaptación trágica entre la madre y su bebé en los primeros días o semanas tras su nacimiento y llegada al hogar.

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