Por qué las mujeres no menstruaban en los campos de exterminio nazis

El 98% de las mujeres encerradas en los campos de concentración nazis dejaron de tener la regla nada más llegar allí, y la fertilidad de las supervivientes se vio afectada a largo plazo. Ahora, un nuevo estudio explica por qué.
Escrito por: Eva Salabert

21/09/2022

Por qué no menstruaban en los campos nazis

La desnutrición, una enfermedad, un tratamiento médico, o un trauma psicológico, entre otras razones, pueden provocar el cese de la menstruación de una mujer, lo que se conoce como amenorrea. Pero hubo una situación excepcional en la historia de la humanidad en la que un enorme grupo de mujeres sufrió esta condición al mismo tiempo y hasta ahora no se conocía bien su causa: alrededor del 98% de las mujeres que fueron encerradas en los campos de concentración nazis dejaron de menstruar poco después de su llegada.

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La causa de este aspecto de la situación de barbarie a la que fueron sometidas millones de personas no se había estudiado hasta ahora, y la Dra. Peggy J. Kleinplatz, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ottawa, sugiere que esto se debería a que sus verdugos introdujeron esteroides sintéticos en las raciones diarias de las prisioneras para detener su ciclo menstrual y probablemente acabar con su capacidad de tener hijos, ya que uno de los objetivos del nazismo era exterminar a todos aquellos a los que consideraban inferiores a la raza aria, como los judíos.

La Dra. Kleinplatz ha combinado los datos históricos con testimonios de supervivientes del Holocausto –como se ha denominado al exterminio sistemático de millones de personas (incluidos seis millones de judíos) por el régimen de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial– y ha llegado a la conclusión de que el repentino cese de la menstruación que experimentaron las mujeres judías en los campos de concentración fue demasiado uniforme para que solo el shock traumático y la desnutrición expliquen el fenómeno, aunque estas fueron las razones aceptadas a finales de los años 40 y después apenas se ha estudiado al respecto.

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“En otras atrocidades masivas horribles en la historia, este inicio repentino de amenorrea no ocurrió, o ocurrió lentamente en combinación con el hambre y el trauma durante un período de 12 a 18 meses”, ha explicado la Dr. Kleinplatz, profesora titular en el Facultad de Medicina de Ottawa. “Entonces, mi pregunta era: ¿Qué les sucedía a estas mujeres en los campos de exterminio que era distintivo, lo que hacía que ocurriera de inmediato y no podía explicarse completamente por las hipótesis de trauma o desnutrición, o ambas? Fue entonces cuando comencé a investigar si hubo algún intento deliberado de provocar el cese de la menstruación en estas mujeres judías”.

Supervivientes del Holocausto sospechaban que había algo en la comida

Kleinplatz y Paul Weindling, historiador y profesor de la Universidad de Oxford-Brookes, y coautor del trabajo han respaldado su teoría basándose en lo que les contaron mujeres de todo el mundo que sobrevivieron al Holocausto y a las que la Dra. Kleinplatz entrevistó en cuatro idiomas –yiddish, hebreo, inglés y francés– entre 2018 y 2021. Recogieron así 93 testimonios completos de supervivientes femeninas, con una edad promedio de 92 años y medio, o de sus descendientes, que podrían aportar historias reproductivas completas para los sobrevivientes.

Cada día llegaban a los campos nazis paquetes de productos químicos que se disolvían en sopas asquerosas con las que alimentaban a las prisioneras para que “no tuvieran el periodo”

Las sobrevivientes del Holocausto contaron a la Dra. Kleinplatz que sospechaban que había algo en sus raciones de alimentos que hizo que dejaran de menstruar repentinamente en los campamentos. Una mujer que había trabajado en la cocina de Auschwitz durante meses cuando era adolescente, llego a describir los paquetes de productos químicos que llegaban a diario bajo vigilancia armada y se disolvían en sopas asquerosas con las que alimentaban a las prisioneras para que “las mujeres no tuvieran el periodo”. Este relato sobre de raciones contaminadas se ha confirmado con los hallazgos de un informe de 1969 que cuestionó a los cocineros en Auschwitz, el más conocido de los campos de exterminio nazis.

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El impacto del consumo de estas sustancias se mantuvo a largo plazo, ya que casi todas las mujeres entrevistadas –el 98%– no pudieron quedarse embarazadas o dar a luz el número de hijos que deseaban tener. Los hallazgos muestran que de 197 embarazos confirmados, al menos 48 (24,4%) terminaron en abortos espontáneos, 13 (6,6%) en mortinatos y 136 (69,0%) en nacidos vivos.

“Las tasas de infertilidad primaria, infertilidad secundaria, aborto espontáneo y mortinatalidad eran preocupantemente altas y no estaban en consonancia con la población general, ni siquiera con la población general de judíos durante esos años del auge de la natalidad”, afirma la Dra. Kleinplatz.

Esterilización masiva de las mujeres judías

Esta científica explica que los esteroides sexuales, que habrían producido amenorrea inmediata, existían en abundancia en ese momento en Alemania durante la etapa de la Segunda Guerra Mundial, algo que no es un hecho bien conocido. Sin embargo, la Agencia Americana del Medicamento (FDA) no aprobó una píldora anticonceptiva hormonal hasta 1960.

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Según revela el estudio los esteroides sexuales exógenos que provocan el cese inmediato de la menstruación se sintetizaron y fabricaron por primera vez en Berlín en 1933 y eran fármacos de venta libre en Alemania para el tratamiento de la infertilidad. Adolf Butenandt, un químico alemán experto en farmacología, fue galardonado con el Premio Nobel de química en la década de 1930 por su trabajo de síntesis de esteroides sexuales.

Los investigadores dicen que encontraron evidencias de que las fábricas alemanas producían grandes cantidades de esteroides sexuales durante 1943-1945, en teoría para tratar la infertilidad. “Sin embargo, cantidades tan grandes de esteroides sexuales habrían excedido significativamente las necesidades de las mujeres alemanas que buscaban tratamiento para la infertilidad. Parece sorprendente que la fabricación de grandes cantidades de hormonas exógenas se haya considerado una prioridad durante la escasez de la guerra cuando, claramente, su supuesto propósito podría haberse cumplido fácilmente con cantidades mucho más pequeñas”, señala el estudio.

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Durante el juicio por crímenes de guerra de Nuremberg hace más de medio siglo se demostró que los nazis buscaban métodos de esterilización masiva de mujeres judías, y que los líderes nazis dieron instrucciones a los encargados del plan para “esterilizar a las judías” para que dejaran de llevar registros escritos. Pero al cabo de 75 años y gracias a los más de 10.000 testimonios de supervivientes del Holocausto recopilados en varios proyectos de historia oral, la Dra. Kleinplatz y Paul Weindling han logrado conectar datos y proporcionar un nuevo análisis de esta historia oculta.

La memoria viva del Holocausto se va desvaneciendo con el paso del tiempo, y por ello la Dra. Kleinplatz insiste en que se investigue más a fondo. “En este momento, nos quedan más preguntas que respuestas”, escribió en las conclusiones del estudio, que se ha publicado en Science Direct. “Corresponde a los investigadores médicos, otros científicos e historiadores continuar la búsqueda de las respuestas que merecen cada una de las mujeres entrevistadas en este estudio”.

Actualizado: 22 de septiembre de 2022

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