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Tomar antibióticos en el embarazo daña la flora intestinal del feto

Consumir antibióticos durante el embarazo altera la composición de la flora intestinal de la madre, y estos cambios son heredados por su hijo y pueden aumentar el riesgo de que desarrolle enfermedad inflamatoria intestinal.
Mujer embarazada tomando antibióticos

04 de Diciembre de 2017

Un estudio realizado por científicos del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) ha revelado que tomar antibióticos durante el embarazo puede alterar la composición de la microbiota intestinal del feto, aumentando el riesgo de que el futuro bebé desarrolle una enfermedad inflamatoria intestinal (EII), como enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa.

Mantener un equilibrio bacteriano adecuado en la flora intestinal es muy importante para la salud, ya que la presencia de bacterias perjudiciales puede dificultar las funciones del sistema inmune y favorecer el desarrollo de infecciones, además de incrementar el riesgo de sufrir enfermedades autoinmunes y patologías inflamatorias del intestino, entre otras.

Los antibióticos consumidos por la embarazadas modifican las comunidades microbianas que heredan los hijos, y los cambios afectan a su salud a largo plazo

Los antibióticos pueden influir sobre el equilibrio del microbioma, y en estudios previos se había comprobado que cuando se administran estos medicamentos a la madre durante el parto se puede producir una alteración en el proceso de establecimiento de la flora intestinal del recién nacido. Los resultados de la nueva investigación, que se ha publicado en Nature Microbiology, demuestran que los antibióticos modifican las comunidades microbianas que heredan los hijos, y que los cambios afectan a su salud a largo plazo.

Un microbioma desequilibrado que heredan los descendientes

Los investigadores alteraron la flora intestinal de ratones mediante su exposición a antibióticos, e inocularon dicha flora a ratonas preñadas. Observaron entonces que los cambios en la composición del microbioma provocados por los medicamentos –que generalmente se caracterizaban por una disminución en la diversidad de especies bacterianas y la desaparición de algunas que habrían sido muy abundantes sin su influencia–, no solo se establecían en estos animales, sino que también eran heredados por sus crías.

Para determinar si la alteración de la microbiota producida por los antibióticos afectaba al desarrollo de EII en los descendientes, los científicos utilizaron a ratones hembra que habían sido manipuladas genéticamente para no expresar la interleuquina 10 (IL-10), una proteína que reduce la propensión del sistema inmunitario a provocar un exceso de inflamación, y que se usa en el estudio de las EII.

De esta forma comprobaron que los marcadores de inflamación característicos de EII eran hasta 55 veces superiores en las crías de las hembras genéticamente modificadas que habían sido inoculadas con la flora intestinal expuesta a antibióticos, en comparación con las crías cuyas madres también habían sido manipuladas, pero cuyo microbioma era normal, lo que demuestra, según afirman los autores del trabajo, que los efectos de los antibióticos sobre la composición bacteriana de la microbiota se transmitieron a la siguiente generación, y que el riesgo de desarrollar una patología inflamatoria intestinal está asociado a una combinación de factores tanto ambientales –en este caso heredar una flora intestinal alterada por los antibióticos–, como genéticos.

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