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Inducir el parto a madres tardías reduce el riesgo de muerte neonatal

Adelantar la inducción del parto a la semana 40 de embarazo a las mujeres que tienen su primer hijo a los 35 años o más puede ayudar a reducir el riesgo de síndrome de aspiración meconial y la tasa de mortalidad perinatal.
Mujer embarazada tardía esperando para inducir su parto

05 de Diciembre de 2017

Inducir el parto en la semana 40 de embarazo puede reducir el riesgo de muerte del recién nacido cuando la madre tiene 35 años o más y es primípara, según ha revelado una investigación realizada por científicos de la London School of Hygiene & Tropical Medicine en Londres (Reino Unido), que se ha publicado en PLOS Medicine.

Los resultados del trabajo muestran que un parto inducido en este momento de la gestación se asociaba con un 66% menos riesgo de muerte perinatal, en comparación con esperar a que el alumbramiento se produzca de manera espontánea una o dos semanas después (0,08% frente a 0,26%), sin aumentar el riesgo de una intervención con cesárea de urgencia.

Inducir el parto en la semana 40 se asociaba con un 66% menos riesgo de muerte perinatal

Los datos utilizados para llevar a cabo el estudio procedían de Estadísticas de Episodios Hospitalarios Ingleses recopilados entre abril de 2009 y marzo de 2014, y los investigadores compararon los resultados de aquellas primíparas cuya edad era igual o superior a los 35 años, y en las que se indujo el trabajo de parto a las 39, 40 o 41 semanas de embarazo, con los de mujeres de la misma condición cuya gestación finalizó con un parto espontáneo, la inducción del parto o el parto por cesárea, a una edad gestacional más avanzada.

Asocian inducción del parto temprana y menor tasa de morbilidad y mortalidad perinatal

El parto fue inducido en el 33,1% (25.583) de un total de 77.327 embarazadas nulíparas, con edades comprendidas entre los 35 y los 50 años y, en comparación con la conducta expectante, inducir el parto en la semana 40 se asoció con menos riesgo de muerte perinatal intrahospitalaria –0,08% frente a 0,26%–, y de síndrome de aspiración meconial –0,44%, frente a 0,86%–, aunque se produjo un leve aumento del riesgo de parto vaginal instrumental (1,06 más riesgo relativo ajustado) y del parto por cesárea de urgencia (1,05 más riesgo relativo ajustado).

La Dra. Hannah E. Knight, una de las autoras del trabajo, ha explicado que sus hallazgos representan la más sólida evidencia de que adelantar la inducción del parto a la semana 40 de gestación podría disminuir el riesgo de muerte fetal y neonatal en las mujeres de esta edad, que son las que más probabilidades tienen de que esto suceda, aunque es necesario realizar nuevos estudios al respecto que evalúen detenidamente las consecuencias de dicha recomendación, así como sus costos y la aceptabilidad del procedimiento por parte de las embarazadas.

Además, el estudio es observacional y presenta ciertas limitaciones, ya que los datos empleados evalúan la edad gestacional en base a semanas, y no días, y existe una posible infranotificación del parto y de la muerte perinatal, así como otros factores de confusión que no se han tenido en cuenta, por lo que es imprescindible realizar nuevas investigaciones para confirmar los supuestos beneficios que conllevaría adelantar la inducción del parto.

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