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La ludopatía online afecta más a los jóvenes por su inmadurez cerebral

La cifra de adolescentes con ludopatía está en aumento. Los expertos señalan que los jóvenes son más propensos a desarrollar una adicción a los juegos online porque su cerebro no está totalmente desarrollado.
Escrito por: Natalia Castejón

08/02/2019

Joven con problemas de ludopatía

Los centros de apuestas, los casinos y las páginas de juegos online están proliferando sin control. Desde la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) informan que actualmente la prevalencia de ludopatía se sitúa entre el 1% y el 2% en los adultos, mientras que esta cifra se eleva hasta el 8% en el caso de los adolescentes, un sector de la población donde esta adicción ha aumentado en los últimos años.

Entre los motivos que barajan los expertos sobre estos datos se encuentra la inmadurez del cerebro de los jóvenes, que provoca una falta de capacidad de control que les hace más vulnerables al juego online. También el gran número de anuncios sobre apuestas –tres millones en 2018, según la Federación Castellano y Leonesa de Jugadores de azar rehabilitados (FECYLJAR)– y la mayor accesibilidad a este tipo de entretenimiento en línea –bastan un par de clics para realizar una apuesta, comprar un cartón de bingo o jugar una partida de póker– han hecho que aumenten los casos de ludopatía.

Los expertos de la SEPD advierten de que el juego en línea puede entrañar mayor riesgo de adicción, sobre todo en el sector más joven de la población, debido a la estimulación visual, la cuantía de apuestas baja, la disponibilidad y accesibilidad 24 horas.

Hasta el 96% de los casos de ludopatía están relacionados con otros trastornos mentales como el TDAH, la psicosis o la fobia social

Aunque el registro en estas páginas webs está prohibido para menores de edad, suelen solventar las trabas incluyendo la identificación de los padres sin su consentimiento. Solo el juego online ha recibido unos 250.000 nuevos usuarios en 2018, según el Informe Trimestral del Juego Online de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), un organismo encargado de supervisar que se cumpla la ley relacionada con este tipo de entretenimiento.

Normas para regular el juego online

La propia DGOJ ha divulgado una serie de normas que todas las plataformas de juego online deben cumplir y que constituyen una información importante para los usuarios, que deben conocer si están metiendo su dinero es un sitio fiable o no. Algunas de estas regulaciones son:

  • Sistemas de encriptación: todos los datos que se proporcionen a la plataforma deben estar protegidos para evitar que sean usados por terceras personas. En esta cuestión entra la seguridad de los datos personales de los jugadores y su información bancaria.
  • Información sobre juego seguro: la sección sobre información para hacer un uso de los juegos online responsable es obligatoria en todas las plataformas.
  • Generador de números aleatorios: para que el juego sea limpio y no haya trampas se debe contar con un software que proporciona números al azar mediante unas secuencias numéricas sin patrón.
  • Tiempo o dinero limitado: otra de las opciones para evitar la ludopatía es que el propio jugador puede establecer un tiempo máximo de juego o de dinero invertido, y tras superarlo no podrán seguir apostando.
  • Autoexclusión voluntaria: también los propios usuarios pueden solicitar su veto en las plataformas online –incluso en los casinos, casas de apuestas y salones de juegos físicos–, y de esta manera no podrán entrar para jugar. Se puede delimitar esta medida con tiempo, o de manera indefinida.

Adicción al juego relacionada con otros trastornos mentales

Según la SEPD el 96% de los casos que se producen de ludopatía están relacionados con otros trastornos mentales, como el déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la fobia social, el trastorno límite de la personalidad, la psicosis o el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

Por ello, insisten en que se tomen medidas para prevenir la adicción al juego, pues afecta de manera negativa en las relaciones familiares y afectivas y en la conducta de los afectados, especialmente si son jóvenes, en cuyo caso se añaden los problemas académicos.

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