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Los jóvenes que usan el móvil más de una hora al día son más infelices

Los adolescentes que pasan más de una hora al día jugando a videojuegos o usando las redes sociales son menos felices que los que tienen más interacciones cara a cara, o realizan ejercicio u otras actividades al aire libre.
Escrito por: Natalia Castejón

29/01/2018

Jóven usando el móvil

Cuanto más tiempo pasan los jóvenes delante de teléfonos, ordenadores o tabletas, más infelices son.

Cada vez aumenta más la dependencia de los jóvenes a las pantallas, especialmente las del teléfono móvil que nos acompaña allá donde vamos. Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad Estatal de San Diego (SDSU) ha concluido que los adolescentes que invierten más de una hora diaria en jugar a los videojuegos, utilizar las redes sociales, o mandar mensajes instantáneos, son menos felices.

Aunque este estudio, publicado en la revista Emotion, es observacional, los miembros del equipo de trabajo que lo ha llevado a cabo han expuesto que los jóvenes y adolescentes que se reúnen a menudo con sus amigos o familiares, practican deporte, o leen revistas o periódicos, son los que tienen unas tasas más altas de felicidad.

El acceso a los teléfonos móviles inteligentes ha mermado las relaciones sociales de los jóvenes y, con ello, su felicidad y autoestima

Según ha afirmado Jean M. Twenge, autor principal de la investigación, cuanto más tiempo pasan los adolescentes delante de las pantallas de teléfonos, ordenadores o tabletas, más infelices son, algo que ya habían demostrado estudios anteriores cuando observaron que usar mucho las redes sociales te hacía estar más triste.

No utilizar ordenadores o móviles tampoco da la felicidad

No obstante, una abstinencia completa de las pantallas de los smartphones tampoco da la felicidad, sino que la clave está en utilizarlas con moderación, y el tiempo perfecto sería cerca de una hora diaria. Los expertos recomiendan realizar más actividades al aire libre, hacer ejercicio o quedar con amigos o familiares, pues esta podría ser la verdadera llave del bienestar emocional.

Para llegar a estas conclusiones, se tuvo en cuenta la investigación longitudinal ‘Monitoring the Future’, que incluía una muestra de 1,1 millón de chicos y chicas de entre 15 y 18 años de Estados Unidos. El análisis de los datos mostró que las tasas de satisfacción, felicidad y autoestima cayeron después del año 2012, coincidiendo con la subida hasta un 50% de los adolescentes que ya disponían de un teléfono inteligente, una herramienta que ha limitado las actividades sociales de los más jóvenes, según Twenge.

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