El sistema CRISPR-Cas9, eficaz para tratar cánceres metastásicos

Un sistema que permite que la herramienta de edición genética CRISPR-Cas9 corte el ADN de células cancerosas ha resultado eficaz para aumentar la esperanza de vida en ratones con glioblastoma y cáncer de ovario metastásico.
Escrito por: Eva Salabert

20/11/2020

CRISPR-Cas9, eficaz en cáncer

La herramienta de edición genética CRISPR/Cas9 ha demostrado su eficacia en el tratamiento de cánceres metastásicos en un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Tel Aviv (TAU), lo que constituye un importante paso para encontrar una cura para estos tipos de cáncer. Estos científicos han desarrollado un nuevo sistema de transporte basado en nanopartículas lipídicas específicamente diseñado para dirigirse a las células cancerosas y destruirlas con manipulación genética.

El sistema creado por estos científicos se ha denominado CRISPR-LNPs e incorpora un mensajero ARN que codifica para que la enzima Cas9 de la herramienta CRISPR actúe como unas tijeras moleculares que corten el ADN de estas células. Los resultados de este estudio, que ha sido financiado por el Israel Cancer Research Fund (ICRF), se han publicado en Sciences Advances.

La herramienta CRISPR-LNPs no provoca efectos secundarios, "y las células cancerosas sometidas a este tratamiento nunca más se reactivarán"

El profesor Dan Peer, jefe del Laboratorio de Nanomedicina de Precisión en la Escuela de Biomedicina e Investigación del Cáncer Shmunis de TAU, en cuyo laboratorio se ha llevado a cabo el trabajo, ha declarado que “este es el primer estudio en el mundo que demuestra que el sistema de edición genómica CRISPR puede ser utilizado para tratar el cáncer de forma efectiva en un animal vivo”.

Un tratamiento del cáncer que previene recidivas

El investigador ha detallado “que no se trata de quimioterapia, que no provoca efectos secundarios, y que la células cancerosas sometidas a este tratamiento nunca más se reactivarán. Las tijeras moleculares de Cas9 contar el ADN de estas células y de este modo las neutralizan y previenen su replicación de forma permanente”.

Para analizar la viabilidad del uso de esta tecnología en el tratamiento del cáncer Peer y su equipo escogieron dos de los cánceres más letales: el glioblastoma ­–un agresivo tumor cerebral– y el cáncer de ovario metastásico. Los pacientes con glioblastoma tienen una esperanza de vida de 15 meses tras el diagnóstico y la tasa de supervivencia al cabo de cinco años es de solo el 3%. Los investigadores demostraron, sin embargo, que un único tratamiento con CIRSPR-LNPs duplicó el promedio de la esperanza de vida en ratones con este tipo de tumores, mejorando alrededor del 30% su tasa de supervivencia.

En un modelo de ratón con cáncer de ovario metastásico el tratamiento con CRISPR-LNPs incrementó su tasa de supervivencia general en un 80%

El cáncer de ovario es el tumor más letal del aparato reproductivo femenino, debido sobre todo a que la mayoría de las pacientes son diagnosticadas cuando la enfermedad se encuentra en un estado avanzado y se han desarrollado metástasis en otras partes del organismo. A pesar de los avances en su tratamiento solo un tercio de las pacientes sobrevive. En un modelo de ratón con cáncer de ovario metastásico el tratamiento con CRISPR-LNPs incrementó su tasa de supervivencia general en un 80%.

Una terapia génica dirigida a las células cancerosas

El profesor Peer ha explicado que "la tecnología de edición genética CRISPR, capaz de identificar y alterar cualquier segmento genético, ha revolucionado nuestra habilidad para modificar, reparar, o incluso reemplazar genes, de forma personalizada". El científico ha añadido que "a pesar de su extenso uso en investigación la implementación clínica de esta técnica se encuentra aún en sus inicios porque se necesita un sistema eficaz, seguro y preciso para transportar la herramienta CRISPR a las células que constituyen su objetivo, y que el sistema de transporte que han desarrollado alcanza el ADN responsable de la supervivencia de las células cancerosas, por lo que es un innovador tratamiento para cánceres agresivos para los que en la actualidad no se dispone de opciones terapéuticas".

Los autores de la investigación han señalado que si se demuestra el potencial de esta tecnología en el tratamiento de estos dos agresivos tumores, se abrirían numerosas posibilidades para aplicarla también a otros tipos de cáncer, así como a enfermedades genéticas raras y infecciones virales crónicas como el sida.

Ahora, dice Peer, "nuestra intención es continuar experimentando con cánceres de la sangre que son genéticamente muy interesantes, así como con enfermedades genéticas como la distrofia muscular de Duchenne, y que aunque probablemente pasará tiempo antes de que el nuevo tratamiento pueda emplearse en humanos, son optimistas".

En la actualidad, afirma el experto, hay un interés creciente sobre los medicamentos moleculares que utilizan el ARN mensajero; de hecho, la mayoría de las vacunas candidatas a combatir el COVID-19 (es el caso de la de Pfizer y la de Moderna) que se encuentran en investigación se basan en este principio, y añade que cree que en un futuro próximo veremos muchos tratamientos personalizados basados en mensajeros genéticos, tanto para el cáncer, como para las enfermedades genéticas.

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