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Asocian tener mal olfato con un 50% de riesgo de morir en 10 años

Tener el olfato deteriorado en la tercera edad podría ser un signo de riesgo de muerte, pues no distinguir bien los olores se ha relacionado con un 50% más de riesgo de morir en un periodo de 10 años.

30/04/2019

Mujer anciana intentado olfatear una flor

Las personas de avanzada edad que no tienen un buen sentido del olfato podrían tener un riesgo 50% mayor de morir en un plazo de 10 años, que aquellos que no tienen esta disfunción. Esta ha sido la principal conclusión a la que han llegado un grupo de miembros de la Michigan State University (EE.UU.).

Según explican, el deterioro en la detección de los olores es un signo temprano de algunas enfermedades, como la demencia, el párkinson o la pérdida de peso. Sin embargo, incluso teniendo en cuenta las mínimas variaciones en función del sexo, la raza o la demografía, en el estudio solo pudieron explicar el 28% del aumento del riesgo con estas patologías, mientras que más del 70% restante parece ser un misterio que siguen intentando averiguar.

Una prueba rutinaria de olfato podría ayudar a detectar patologías

Para descubrirlo, los investigadores contaron con los datos del National Institute on Aging’s Health ABC study, que aglutinaban a casi 2.300 personas de entre 71 y 82 años de edad. Todos ellos habían realizado una prueba de olor con 12 variedades de aromas, y en función de sus resultados fueron clasificados en tres grupos: los de olfato bueno, moderado o pobre.

Tener un mal olfato es un signo temprano de algunas enfermedades, como la demencia, el párkinson o la pérdida de peso

Con los resultados obtenidos, que se publicaron en la revista Annals of Internal Medicine, encontraron que los mayores que no percibían bien los olores tenían un 46% más de probabilidades de morir en 10 años y hasta un 30% más de riesgo a los 13 años, en comparación con las personas que distinguían a la perfección los aromas.

Honglei Chen y el resto de autores están de acuerdo en que la pérdida de olfato podría ser un indicador de deterioro en la salud de los mayores, por lo que incorporar un examen de la capacidad olfativa en las visitas médicas rutinarias en la tercera edad podría ayudar a detectar y tratar de manera precoz algunas patologías.

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