18 de mayo de 2012
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En los tiempos de crisis económica que vivimos en la actualidad, siempre miramos más el bolsillo que de costumbre, por lo que todos los consejos que nos permitan ahorrar energía y, por lo tanto, gastar menos dinero son bien recibidos. Sin embargo, el ahorro energético es algo que deberíamos implantar en nuestras vidas de manera constante, no sólo por el hecho de gastar menos euros sino también porque es absolutamente necesario para conservar el medioambiente.
Gran parte de los aparatos que usamos diariamente emiten gases nocivos, principalmente dióxido de carbono (CO2), culpables del aceleramiento del cambio climático que conlleva, a su vez, el aumento de problemas de salud (enfermedades respiratorias, trastornos dermatológicos, cánceres…). Y es que cuando utilizamos energía producida por la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón o gas) contribuimos al calentamiento global del planeta. Poco a poco, se está potenciando el uso de energías más limpias, las renovables (solar, eólica, hidráulica…), pero aún nos queda mucho camino por recorrer y hasta entonces es necesario apostar por la eficiencia energética.
El gasto anual medio de una familia en cuanto a la energía consumida asciende a unos 800 euros en casa y a unos 1.200 euros en el gasto que supone el vehículo
Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), las familias españolas son culpables de alrededor de un 30% del consumo energético total en nuestro país, lo que se divide en un 18% en la vivienda y un 12% en el coche. Se calcula que el gasto anual medio de una familia en cuanto a la energía consumida asciende a unos 800 euros en casa y a unos 1.200 euros en el gasto que supone el vehículo, cifras que han aumentado en los últimos meses con las constantes subidas del recibo de la luz y del precio de la gasolina.
Existen medidas muy sencillas que pueden reducir el gasto energético global hasta un 40%, aunque, en ciertos casos, se puede llegar a un 100%. Merece la pena, sin duda, ponerlas en práctica.
"La privación de sueño resulta incompatible con la vida."
25% de la población soporta niveles de ruido superiores a lo permitido
Por cada decibelio que se supera el umbral de los 65 máximos recomendables se aumentan los problemas vasculares, de tensión, psiquiátricos, de audición e incluso las posibilidades de sufrir un ictus.
Fuente: 'Ruido y salud'
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