La pandemia por COVID-19 deja huérfanos a más de 5 millones de niños

Al menos 5,2 millones de niños han perdido a uno de sus progenitores o a un cuidador a causa del COVID-19, sobre todo adolescentes de 10 a 17 años, lo que les hace más vulnerables a la pobreza, abusos y problemas de salud.
Escrito por: Eva Salabert

25/02/2022

Niño triste y pensativo

La pandemia por COVID-19 ha tenido un grave impacto sobre la salud de la población, los sistemas sanitarios y la economía, pero sus efectos a largo plazo podrían ser devastadores, y no solo por las secuelas de la enfermedad que todavía arrastra un gran porcentaje de los afectados –lo que se conoce como COVID persistente–, o por la aparición o agravamiento de trastornos mentales asociados al miedo a enfermar y a los cambios en el estilo de vida.

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Ahora, una nueva investigación estima que ya hay al menos 5,2 millones de niños que han perdido a alguno de sus padres o cuidadores a causa de la infección por coronavirus SARS-CoV-2. Si antes de que se desencadenara la pandemia había alrededor de 140 millones de niños huérfanos en el mundo, un estudio anterior (publicado en julio de 2021) estimaba que 1,5 millones de niños habían sufrido la pérdida de un progenitor o cuidador desde marzo de 2020 hasta abril de 2021 debido al COVID-19.

El nuevo trabajo, que se ha publicado en The Lancet Child & Adolescent Health, ha incrementado las estimaciones a más de 2,7 millones de niños para el mismo periodo de tiempo, teniendo en cuenta para ello tanto las cifras actualizadas de fallecimientos por este enfermedad, como los datos sobre el exceso de mortalidad incluyendo las muertes indirectas relacionadas con la pandemia; (estimaciones de julio de 2021: 1.562.000 niños frente a las últimas estimaciones: 2.737.300 niños).

“El apoyo a los niños huérfanos debe integrarse de inmediato en cada plan nacional de respuesta a la COVID-19”

Los resultados de esta investigación sugieren que, a nivel mundial, dos de cada tres menores que se han quedado huérfanos por el COVID-19 son adolescentes de 10 a 17 años. También se ha confirmado la evidencia de que los hombres tienen un riesgo mucho mayor de morir por COVID-19 que las mujeres, ya que tres de cada cuatro niños en todo el mundo que sufrieron la muerte de uno de sus progenitores durante la pandemia perdieron a sus padres.

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Riesgo de pobreza, violencia, problemas de salud… en niños huérfanos

La orfandad tiene importantes consecuencias a largo plazo, especialmente en los países con menos recursos económicos. De hecho, los niños que pierden a sus cuidadores tienen un mayor riesgo de pobreza, explotación y violencia o abuso sexual, así como de desarrollar problemas de salud física o mental, como infección por VIH, angustia grave y, en determinados entornos, una mayor vulnerabilidad a entrar a formar parte de pandillas violentas. Por ello, los investigadores han solicitado que los programas basados ​​en evidencia para niños huérfanos se incluyan urgentemente en las medidas de respuesta a la pandemia.

“Estimamos que por cada persona que se informa que murió como resultado de la pandemia de COVID-19, un niño queda huérfano o pierde a un cuidador. Eso es el equivalente a un niño cada seis segundos que enfrenta un mayor riesgo de adversidad de por vida a menos que se le dé apoyo adecuado a tiempo. Por lo tanto, el apoyo a los niños huérfanos debe integrarse de inmediato en cada plan nacional de respuesta a la COVID-19. Dicho apoyo debe centrarse en tres componentes principales: prevenir la muerte de los cuidadores mediante una cobertura, contención y tratamiento equitativos de la vacuna contra la COVID-19; familias que son seguras y cariñosas para apoyar a los niños afectados (por ejemplo, a través del cuidado por parientes, cuidado de crianza y adopción), y proteger a los niños usando estrategias basadas en evidencia para reducir los riesgos de pobreza, adversidad infantil y violencia. Estas estrategias ayudarán a salvar vidas ahora y establecerán la infraestructura programática y financiera a escala mundial para garantizar un futuro mejor para los niños y las familias de todo el mundo”, ha declarado la Dra. Susan Hillis, autora principal del trabajo, que lo completó durante su mandato en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

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La Dra. Juliette Unwin, autora principal del Imperial College London (Reino Unido), añade: “Lamentablemente, por más altas que sean nuestras estimaciones de orfandad y muertes de cuidadores, es probable que estén subestimadas, y esperamos que estas cifras aumenten a medida que se obtengan más datos globales sobre las muertes por COVID-19. Por ejemplo, la OMS estima que los datos precisos sobre las muertes por COVID-19 en África son limitados, y es probable que las estimaciones reales sean 10 veces más altas de lo que se informa actualmente. En consecuencia, estas muertes no reportadas significan que la orfandad relacionada con COVID-19 y la pérdida de cuidadores también se subestima drásticamente. Los datos actualizados en tiempo real sugieren que los totales reales alcanzaron los 6,7 millones de niños a partir de enero de 2022. Si bien nuestro estudio actual analizó las estimaciones hasta octubre de 2021, la pandemia aún continúa en todo el mundo, lo que significa que la orfandad relacionada con COVID-19 también seguirá aumentando”.

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Modelos matemáticos para calcular la pérdida de padres y cuidadores

Los investigadores analizaron los datos de mortalidad y fertilidad de los países que representaron la mayor proporción de muertes por COVID-19 y usaron modelos matemáticos para extrapolar sus hallazgos a estimaciones globales. Estimaron la pérdida de los abuelos cuidadores utilizando los datos de composición del hogar de las Naciones Unidas para la proporción de adultos mayores de 60 años que residen juntos con menores de 18 años, con o sin un padre. Estas proporciones se multiplicaron por las muertes asociadas con COVID-19 en el grupo de edad relevante para hacer un cálculo aproximado de la cantidad de niños afectados, estimando de forma conservadora que una muerte resultó en que solo un niño experimentó la muerte del cuidador.

“Por más altas que sean nuestras estimaciones de orfandad y muertes de cuidadores, es probable que estén subestimadas y que estas cifras aumenten a medida que se obtengan más datos globales sobre las muertes por COVID-19”

Durante el período del estudio (20 meses), el equipo estima que 3.367.000 niños como mínimo se quedaron huérfanos en todo el mundo, sufriendo la pérdida de uno de los progenitores. Otros 1.833.300 niños perdieron a un abuelo o adulto mayor cuidador que convivía con ellos. En general, la cantidad de niños afectados por la muerte de un cuidador debido al COVID-19 superó la cantidad de muertes por COVID-19 notificadas (5,2 millones de niños en comparación con 5 millones de muertes por COVID-19).

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El número de niños afectados en los 20 países estudiados osciló entre 2.400 en Alemania y más de 1,9 millones en India. Los cálculos de los casos de orfandad estimados per cápita mostraron que las tasas más altas estaban en Perú y Sudáfrica, con 8 y 7 de cada 1000 niños afectados, respectivamente. Además, comprobaron que en todos los países analizados los menores tenían más probabilidades de haber perdido a un padre que a una madre, con más de tres veces más niños que experimentaban la muerte de un padre que de una madre (76,5% o 2.581.300/3.374.900 de niños que perdieron a sus padres en comparación con 23,5% o 793.600/3.374.900 que perdieron madres).

Cuando calcularon las edades de los niños que perdieron a un padre en cada uno de los países estudiados encontraron que los adolescentes representaban una proporción mucho mayor de los huérfanos (las edades de 10 a 17 años constituyeron el 63,6% o 2.146 700/ 3.374.900 de niños huérfanos) en comparación con los niños más pequeños en todos los países. (5-9 años: 21,8%, 736.800/3.374.900; 0-4 años: 14,6%, 491.300/3.374.900).

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“Se necesitaron 10 años para que 5 millones de niños quedaran huérfanos a causa del VIH/SIDA, mientras que la misma cantidad de niños quedaron huérfanos por el COVID-19 en solo dos años. Estas cifras no tienen en cuenta la última ola de ómicron, lo que puede incrementar todavía más el número real. Necesitamos actuar rápidamente para identificar a los niños detrás de estos números, para que puedan recibir el apoyo que necesitan para prosperar”, dice la autora principal, la profesora Lorraine Sherr del University College London (Reino Unido).

Actualizado: 25 de febrero de 2022

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