Niños con autismo no usan el contexto para reconocer emociones ocultas

Los niños con autismo tienen problemas para identificar los sentimientos de los demás porque no utilizan el contexto en el que se encuentran para reconocer emociones subyacentes, como por ejemplo cuando alguien llora de felicidad.
Escrito por: Natalia Castejón

08/10/2021

Niño con autismo

Una investigación llevada a cabo por miembros de la Universidad Anglia Ruskin (Inglaterra) ha descubierto que los niños con autismo tienen problemas a la hora de reconocer los sentimientos subyacentes de los demás porque no son capaces de utilizar el contexto en el que se encuentran para descifrarlos.

Entender el contexto clave para poder entender las emociones de los demás, los niños con autismo no pueden identificar las señales contextuales por eso no reconocen los sentimientos subyacentes

El autismo es un conjunto de trastornos del desarrollo neurológico que interfiere de manera negativa en la capacidad de comunicación, en el comportamiento y dificulta las relaciones sociales. Saber identificar las emociones de los demás es clave para poder establecer estas relaciones interpersonales de manera satisfactoria.

La investigación, que se ha publicado en el Journal of Autism and Developmental Disorders, ha detectado que una de las causas de ello es que no pueden analizar el contexto para entender las emociones ajenas. Concretamente, se investigó a 80 niños entre los cuales 20 tenían autismo diagnosticado y se analizó si este último grupo era capaz de reconocer emociones enmascaradas en otras diferentes, por ejemplo, llorar de felicidad, que solo se podría detectar mediante el contexto de la situación.

Las emociones enmascaradas dependen del contexto

La prueba estaba dividida en dos partes, en la primera se les enseñaba fotografías de personas que mostraban emociones estáticas, como miedo, ira, felicidad, tristeza, disgusto y sorpresa. Ambos grupos tuvieron los mismos resultados en la identificación de la emoción correcta.

En la segunda parte se visualizaron seis cortometrajes en los que un personaje mostraba una expresión facial que coincidía con el contexto de la escena. A medida que avanzaba la escena, el personaje la cambiaba por otra que enmascaraba la anterior, pero que podría entenderse como una reacción socialmente aceptable al contexto de la escena.

“Nuestros hallazgos sugieren que los niños con autismo pueden juzgar mal los sentimientos de los demás debido a una dependencia excesiva de las señales faciales en detrimento de las señales contextuales”

Aunque no hubo una gran diferencia estadística entre las puntuaciones de los dos grupos cuando se les pidió que identificaran las emociones que se mostraban en las películas, los niños con autismo no pudieron decir correctamente cuál era el sentimiento del actor. Un ejemplo de esto fue que una sonrisa forzada se identificó como felicidad.

“Nuestros hallazgos sugieren que los niños con autismo pueden juzgar mal los sentimientos de los demás debido a una dependencia excesiva de las señales faciales en detrimento de las señales contextuales, en lugar de una incapacidad para reconocer las emociones faciales”, explica el Dr. Steven Stagg, principal investigador del estudio.

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