La ONU pide adaptar los bosques para protegerlos de los incendios

Los incendios forestales han arrasado decenas de miles de hectáreas en todo el mundo, a lo que han contribuido las altas temperaturas y la sequía. La ONU indica cómo adaptar los bosques al cambio climático para frenar la deforestación.
Escrito por: Eva Salabert

11/08/2022

ONU: medidas para evitar los incendios

Las elevadas temperaturas y la sequía han contribuido a que se desencadenen incendios forestales en todo el mundo, que las condiciones climatológicas de este verano especialmente caluroso han hecho más difíciles de controlar. Decenas de miles de hectáreas han sido arrasadas y la agencia de la ONU para el medio ambiente ha alertado de que esa destrucción continuará aumentando, por lo que ha propuesto que los bosques naturales se adapten al cambio climático y que para ello se tomen medidas de conservación, protección y restauración que ayuden a prevenir la deforestación y los incendios.

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Incendios forestales en todo el mundo

Los incendios proliferan por todo el planeta. En Estados Unidos, se han producido en varios estados, incluido Alaska, donde el fuego destruyó más de 1,2 millones de hectáreas de tierra a mediados de julio. Según ha informado el diario británico The Guardian, este año se han quemado en Estados Unidos más de 2,2 millones de hectáreas de tierra, lo que supone alrededor de un 70% más que el promedio de 10 años.

En Rusia, ya se habían iniciado más de 6.000 incendios forestales a finales de junio, extendiéndose por más de 809.000 hectáreas de tierra, la mayoría en el extremo este del país y en Siberia. Europa también se ha visto asolada por numerosos incendios forestales, que han afectado sobre todo a Francia, Portugal, España y Grecia, en los que se han alcanzado temperaturas récord unidas a prolongados periodos de sequía.

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Este tipo de catástrofes han llamado la atención de la opinión pública en Europa, donde se le han dedicado muchos titulares de prensa e informativos en radio y televisión, así como declaraciones al respecto por parte de políticos, como el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que durante una visita a Extremadura, una zona muy castigada por los incendios forestales, dijo: “El cambio climático mata: mata a la gente; también mata nuestro ecosistema, nuestra biodiversidad, y también destruye las cosas que como sociedad apreciamos: nuestras casas, nuestros negocios, nuestro ganado”. Sin embargo, los incendios que se producen en los países en vías de desarrollo son mucho más frecuentes y devastadores, ya que las autoridades a menudo carecen de equipos de extinción de incendios adecuados.

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Factores que contribuyen a los incendios forestales

Conocer las causas por las que comienza un incendio es fundamental a la hora de tomar medidas para prevenirlo. Entre los principales factores de riesgo destacan las altas temperaturas, la humedad y la falta de humedad en los árboles, arbustos y pastos. Si a esto se añade unos veranos más largos, cálidos y secos se entiende por qué los incendios forestales se han vuelto más frecuentes y difíciles de combatir en todo el planeta.

"Los incendios forestales generan hasta un tercio de las emisiones de carbono de los ecosistemas globales, un fenómeno que exacerba el cambio climático”

Pero hay muchos otros factores que contribuyen a que se produzcan incendios forestales. “La deforestación, el drenaje de la turba, la expansión o el abandono de la agricultura, la supresión de incendios y los ciclos intersemanales como El Niño-Oscilación del Sur, pueden ejercer una influencia más fuerte que el cambio climático en el aumento o la disminución de los incendios forestales”, explica Robert Stefanski, jefe de la Comisión de Meteorología Agrícola de la Organización Meteorológica Mundial.

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Además, las predicciones del informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, publicado a principios de este año, no son buenas, ya que indica que los incendios extremos podrían aumentar hasta un 14% para 2030, un 30% para finales de 2050, y un 50% para finales de siglo. Las llamas no solo destruyen la naturaleza y las propiedades personales y acaban con la vida de animales y seres humanos, sino que además emiten CO2, lo que empeora todavía más la crisis climática.

“Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), los incendios forestales generan hasta un tercio de las emisiones de carbono de los ecosistemas globales, un fenómeno que exacerba el cambio climático”, afirma Stefanski. De hecho, el Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus, de la Unión Europea, mostró que en julio pasado se liberaron 1.258,8 megatoneladas de CO2 a la atmósfera, lo que ha establecido un récord, y más de la mitad de ese dióxido de carbono se atribuye a incendios en América del Norte y Siberia.

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Los factores no climáticos también provocan incendios forestales. “Las empresas agrícolas, los pequeños agricultores y los pastores de ganado en muchas áreas tropicales talan bosques e intencionalmente provocan incendios para despejar campos y pastizales. Las ciudades, los pueblos y las carreteras aumentan la cantidad de incendios que provocan las personas. Los gobiernos de muchos países suprimen los incendios, incluso los naturales, produciendo acumulaciones no naturales de combustible en forma de residuos leñosos gruesos y densos rodales de árboles pequeños. Las acumulaciones de combustible causan incendios especialmente graves que arden en las copas de los árboles”, ha destacado el doctor Mark Parrington, científico principal de Copernicus.

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Cómo proteger a los bosques de los incendios forestales

Para prevenir los incendios forestales es necesario adaptar los bosques, tanto los naturales, como los que están administrados por el sector público o privado, y para ello hay que diseñar y aprobar medidas de conservación, protección y restauración. En el caso de los bosques administrados, las opciones de adaptación incluyen la gestión forestal sostenible, la diversificación y el ajuste de la composición de las especies arbóreas para incrementar la resiliencia, y la gestión de los riesgos en aumento de plagas, enfermedades e incendios forestales.

Un factor determinante para evitar la pérdida o degradación de los bosques es tener en cuenta a los pueblos indígenas, porque ellos tienen sus propias técnicas para prevenir los incendios forestales, incluida la quema controlada, en la que se llevan a cabo pequeños incendios controlados que sirven para eliminar el follaje muerto que alimenta los incendios en el bosque. “La cooperación y la toma de decisiones inclusiva con las comunidades locales y los pueblos indígenas, así como el reconocimiento de sus derechos inherentes, son parte integral de una adaptación forestal exitosa en muchas áreas”, dice Stefanski.

Sin embargo, para conseguir una reducción de los incendios forestales es fundamental abordar el cambio climático de forma integral, lo que conlleva que los gobiernos de los países se comprometan a reducir las emisiones para revertir el aumento de la temperatura mundial, tal y como recoge el Acuerdo de París.

Es necesario también educar a la población para que tome conciencia de que una sola brasa de la barbacoa o una colilla encendida puede tener consecuencias catastróficas en el bosque; incluso el calor que desprende el tubo de escape de un coche puede llegar a prender fuego a las hojas secas. Y los gobiernos tienen que invertir más dinero en equipos y profesionales para la lucha contra el fuego, y garantizar que las viviendas situadas en zonas de alto riesgo dispongan de un elevado nivel de seguridad contra incendios.

Actualizado: 12 de agosto de 2022

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