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La OMS recomienda reducir el consumo de grasas saturadas y trans

La Organización Mundial de la Salud ha emitido nuevas recomendaciones sobre el consumo de grasas saturadas y trans, que no deben superar el 10% y el 1%, respectivamente, del total de grasas diarias ingeridas.
Escrito por: Natalia Castejón

09/05/2018

Grasas saturadas

El consumo de grasas saturadas en una jornada debería ser del 10% y el 1% de trans.

La ingesta de grasas no deben superar el 30% del consumo de energía diario con el fin de mantener el peso bajo control y, según las nuevas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el límite del consumo de grasas saturadas en una jornada debería estar en el 10%, y en el 1% cuando se trata de las consideradas como trans o hidrogenadas.

Con este nuevo límite se pretenden reducir los problemas asociados al consumo abundante de este tipo de grasas, relacionado con el origen de las enfermedades no transmisibles, desde enfermedades cardiovasculares o respiratorias a diabetes o cáncer, a las cuales se le atribuyen la muerte de más de 40 millones de personas al año; es decir, un 72% de los fallecimientos que se producen en el mundo.

Un excesivo consumo de grasas puede causar enfermedades a las que se atribuyen el 70% de las muertes en el mundo

Implantar medidas para eliminar o reducir las grasas

Por ello, la OMS ha hecho un llamamiento dirigido a los gobiernos para que implanten medidas con el fin de que se eliminen o se minimicen los niveles de lípidos en los productos alimenticios. Las grasas saturadas son naturales en algunos alimentos como los huevos, la carne o los lácteos, mantequilla, el salmón, y algunos productos derivados de plantas como chocolate y manteca de cacao, coco, palma o aceite de palma, y hay que comerlos con moderación.

Las grasas trans, también llamadas hidrogenadas, se obtienen mediante la hidrogenación parcial de los aceites vegetales y los de pescado, y se pueden encontrar en alimentos horneados, fritos, comida rápida, bollería industrial, galletas y similares, margarinas, preenvasados, congelados y aperitivos. Estos lípidos se suelen añadir en la industria alimentaria para conseguir una mayor durabilidad de los productos, y según diversos estudios aumentan el riesgo de hipercolesterolemia.

Ambos tipos de grasas, sugieren, deberían sustituirse por los ácidos grasos poliinsaturados, entre los que se encuentran los omega 3 y 6, que son necesarios para el desarrollo de las células y el correcto funcionamiento del cerebro. Entre las fuentes de estos lípidos más saludables se encuentran el aceite de oliva, las aceitunas, las almendras y el aguacate, entre otros alimentos.

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