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La sobrealimentación en la infancia contribuye a la diabetes precoz

Los ratones sobrealimentados durante su etapa de lactancia sufren alteraciones en el páncreas propias de la vejez cuando aún son jóvenes, que impiden a este órgano regular el azúcar y aumentan el riesgo de diabetes precoz.
Escrito por: Caridad Ruiz

30/08/2019

NIño con sobrepeso visitando al médico

La sobrealimentación y el sobrepeso y la obesidad infantil pueden tener secuelas negativas para la salud a lo largo de toda la vida, como provocar diabetes y acelerar el envejecimiento, y los científicos tratan de averiguar el por qué. Ahora, una nueva investigación en ratones se ha centrado en averiguar los efectos de la ingesta excesiva de calorías sobre los islotes pancreáticos de Langerhans, donde se produce la insulina.

En este ensayo, realizado en el Baylor College of Medicine de Houston (EE.UU.), y publicado en la revista Environmental Epigenetics, se ha comprobado que la sobrealimentación durante la etapa de lactancia de los roedores provoca que en su juventud sufran un envejecimiento epigenético acelerado en esa zona del páncreas, de tal forma que se comporta como el de un anciano y es incapaz de regular el azúcar en la sangre, lo que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes.

Cuando los ratones que comieron en exceso durante sus primeros 21 días de vida llegaron a adultos su páncreas se comportaba como el de un anciano

Los investigadores descubrieron que los animales que habían sido sobrealimentados en los primeros 21 días de vida (lo que equivale a su periodo de lactancia) tenían sobrepeso y experimentaron unas modificaciones epigenéticas en esas áreas del páncreas mucho antes que aquellos animales que recibieron una alimentación normal.

El organismo de los ratones sobrealimentados envejecía antes

La epigenética son los mecanismos moleculares que regulan qué genes deben expresarse, y en qué grado. El epigenoma es diferente según el tejido y las células del organismo y además cambia a lo largo de la vida o en función de la salud del individuo. Uno de los mecanismos epigenéticos es la metilación del ADN, un proceso químico que puede silenciar la expresión de un gen.

Los investigadores utilizaron dos grupos de ratones para realizar su experimento; uno recibió una alimentación normal, y el otro fue sobrealimentado durante la lactancia, y analizaron cómo se había producido esa metilación en el genoma de los islotes pancreáticos a los 21 días de vida, cuando finalizó la lactancia, y a los 180 días tras el nacimiento, que es la edad adulta de un ratón.

Comprobaron así que en los islotes pancreáticos de Langerhans de los ratones que recibieron una alimentación normal se producía una metilación del ADN a medida que envejecían, mientras que en los roedores que habían sido sobrealimentados esa metilación se producía en cuanto abandonaban la lactancia materna (21 días después de su nacimiento). Incluso encontraron que esa metilación era similar a la que presentaban los ratones alimentados normalmente cuando ya tenían una edad muy avanzada.

El Dr. Robert A. Waterland, profesor de pediatría, nutrición y de genética molecular y humana en el Baylor College of Medicine, y uno de los autores del trabajo, ha declarado que en estos días en los que asistimos a una escalada de la sobrealimentación y la obesidad durante la infancia, optimizar la nutrición de los niños en los periodos críticos de su desarrollo puede resultar una herramienta muy efectiva para prevenir enfermedades en la adultez.

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