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Prueban la estimulación cerebral profunda para tratar la anorexia

Cuatro enfermos con anorexia nerviosa desde hace más de 10 años están superando su enfermedad en el Hospital del Mar de Barcelona gracias a una pionera terapia con estimulación cerebral profunda.
Escrito por: Caridad Ruiz

17/07/2018

Chica con anorexia

Implantar unos electrodos en un área del cerebro quizás sea la solución para algunos pacientes con anorexia nerviosa. En el Hospital del Mar de Barcelona han empleado, por primera vez en España y en Europa, la estimulación cerebral profunda con cuatro personas afectadas por este trastorno alimentario, según han informado desde el centro en un comunicado. Dos de ellos ya han conseguido recuperar peso, y los otros dos todavía están en una fase muy incipiente del tratamiento, aunque su evolución es positiva.

Esta técnica, que ya se ha probado en otros trastornos psicológicos y neurológicos, como algunos tipos graves de depresión, el párkinson o el temblor esencial, consiste en colocar mediante cirugía unos electrodos en una zona del cerebro llamada área subcallosa o núcleo de accumbens, según las características del paciente.

La estimulación cerebral profunda con la ayuda de electrodos ya se ha probado en otros trastornos como la depresión o el temblor esencial

Para ello, y con la ayuda de la robótica, los neurocirujanos dirigen los electrodos al lugar exacto donde desean insertarlos: en puntos que no estimulan el hambre, sino que mejoran los circuitos cerebrales que dominan el estado de ánimo, la ansiedad, la motivación y la recompensa. Es decir, no se trata de despertar el hambre de los pacientes para que coman, sino de controlar su estado de ánimo. Además, el riesgo de la cirugía es bajo, de forma que se puede recomendar a pacientes que se encuentran graves y que han probado previamente otros tratamientos sin éxito.

Anorexia crónica que no respondía al tratamiento estándar

La elección de los pacientes, tres mujeres y un varón, se realizó en colaboración con el Institut de Trastorns Alimentaris (ITA). Los cuatro padecían anorexia desde hacia más de 10 años y no habían conseguido superarla con otros tratamientos convencionales. Su Índice de Masa Corporal (IMC) estaba entre 13 y 16 (una persona con un peso normal tiene un IMC entre 18,5 y 25).

Dos de los pacientes se sometieron a la intervención hace un año y ya han recuperado peso y mejorado en otros trastornos, como la depresión, la ansiedad y las obsesiones. A un tercer participante se le operó en noviembre de 2017 y de momento no hay respuesta, aunque esta puede llegar a tardar hasta un año. Al último le intervinieron en el mes de abril, y aunque su evolución es buena, todavía es muy pronto para saber si ha tenido éxito o no. En el caso de que se obtengan resultados positivos, esta técnica será incorporada a la cartera de servicios del Servicio Mancomunado de Neurocirugía del Hospital de Mar y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.

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