La personalidad de los perros varía con los años, como en los humanos

Los perros podrían sufrir cambios en su personalidad a medida que cumplen años de forma similar a los humanos. El descubrimiento, de la Universidad de Viena, permitiría estudiar el envejecimiento cognitivo en las personas.
Escrito por: Natalia Castejón

11/11/2020

La personalidad de los perros

Los perros se parecen genéticamente a las personas en un 75%, un porcentaje bastante alto. Ahora un estudio, realizado por la Universidad de Viena (Austria), ha encontrado que también podrían compartir un rasgo característico de los humanos, y es que, al parecer, los perros también podrían cambiar de personalidad de manera desigual a medida que van cumpliendo años.

Para dar con los resultados, los investigadores analizaron la personalidad de 217 perros de raza Border collies que tenían entre 6 meses y 15 años de edad y en los que aplicaron pruebas de personalidad, llamadas VIDOPET. Se realizaron los mismos ensayos cuatro años después, probando a 37 sujetos.

El rasgo de búsqueda de novedades no cambió mucho en edades tempranas, pero a los tres años empezó a disminuir el interés por objetos y situaciones novedosas

Los resultados, publicados en la revista Scientific Reports, mostraron que durante el tiempo del estudio la personalidad de los perros se mantuvo estable, pues, por ejemplo, los más activos siguieron siéndolo cuatro años después. No obstante, aquellos que tenían una personalidad inicial más madura ­–entendida como menos activa, menos curiosa y más orientada a la resolución de problemas– cambiaron menos que sus pares, algo que también suele ocurrir en el caso de los humanos.

Cambios en la personalidad en función de la edad

También se realizaron pruebas en función de la edad, separando a los canes en siete grupos. Zsófia Virányi, una de las autoras del estudio, ha revelado que la personalidad de los perros cambia con la edad, y que estos cambios se producen de manera desigual, como ocurre en las personas.

Por ejemplo, el rasgo de búsqueda de novedades no cambió mucho en las edades tempranas, pero a los tres años empezó a disminuir el interés por objetos y situaciones novedosas, continuando en esta tónica hasta su tercera edad. Por otro lado, el rasgo de orientación hacia el problema, entendido como la capacidad y atención de los canes para resolver problemas, cambió durante los primeros años, hasta los 6 concretamente, para luego pasar a tener cambios adicionales insignificantes.

Otro de los hallazgos indicó que la relación actividad-independencia de los perros disminuía con el tiempo, especialmente durante su etapa de cachorro y adolescencia. Los canes de edad avanzada con deficiencias debido a la edad mostraban una orientación muy baja al problema y niveles de actividad muy elevados. Por último, los autores han querido recalcar que estos descubrimientos podrían utilizarse para estudiar el envejecimiento cognitivo en los humanos, pues se trata de un modelo natural útil y muy similar.

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